Manifiesto por la unidad sindical

Queremos hacernos eco de este manifiesto firmado en Gipuzkoa.

La actual crisis del sistema capitalista, provocada en primera instancia por el estallido de burbujas especulativas financieras e inmobiliarias, lejos de castigar a sus causantes inmediatos (la banca y los especuladores inmobiliarios), ha provocado un nuevo intento, con éxito hasta el momento, de hacer recaer sus costes sobre el conjunto de la clase trabajadora.En Europa, gobiernos de colores políticos supuestamente diferentes, siguiendo los dictados de los poderes fácticos financieros y económicos, y sus organizaciones títeres (FMI, OIC, Banco Mundial…), al servicio de los cuales se ha puesto la Unión Europea, adoptan una brutal ofensiva, sin precedentes en las últimas décadas, contra los derechos laborales y sociales arrancados tras siglos de luchas de las trabajadoras y los trabajadores.

Las “medidas de ajuste”, adoptadas para reflotar el neoliberalismo con distintos ritmos y contenidos similares por todos los estados europeos, pretenden profundizar aún más en esta ofensiva, haciendo permanente una distribución de la riqueza más injusta, una mayor precarización de los servicios sociales y de las pensiones y una aún mayor privatización de lo público. A este respecto, en el estado español, la campaña de los portavoces mediáticos e instituciones liberales sobre “segundas medidas”, los restrictivos presupuestos aprobados por los parlamentos estatales y autonómicos; las últimas medidas del gobierno, (privatización parcial de aeropuertos y loterías y supresión de la ayuda a los parados de larga duración); y la misma inminencia de la reforma de pensiones, permiten vaticinar una nueva e inmediata “vuelta de tuerca” sobre nuestros derechos y la concepción misma del Estado del Bienestar, dejando en evidencia la inutilidad de las ilusiones de “concertación social”.

Todo esto está suponiendo, entre la clase trabajadora y grandes sectores de la ciudadanía europea, el inicio de una crisis de legitimidad de las instituciones del continente, desenmascarando los límites de soberanía de sus democracias frente a unas supuestamente objetivas “leyes de mercado” y a unas instituciones que no son más que la expresión de los intereses de las clases dominantes, dejando en evidencia el papel de la socialdemocracia europea como fuerza alternante, que no alternativa, en la gestión de los intereses del capitalismo neoliberal.

Sin embargo, las protestas en el ámbito europeo, en ocasiones ejemplares (ocho huelgas generales en Grecia, el proceso de huelgas indefinidas en Francia…), no han servido para hacer retroceder a los gobiernos en sus medidas de “ajuste”; como tampoco las huelgas generales de mayo de 2009 y junio de 2010 en Hego Euskal Herria, y del pasado 29 de septiembre en el estado español, han servido para derribar la Ley de Reforma Laboral ni el conjunto de los planes neoliberales.

Se hace patente la necesidad de una movilización sostenida de la clase trabajadora que debe, además, llegar a alcanzar escala continental europea; no podemos confrontar este ataque global con luchas dispersas y descoordinadas, encerradas en los marcos estatales y nacionales; hay que avanzar hacia movilizaciones de conjunto, en la perspectiva de una huelga general indefinida europea. En este sentido, debe servirnos de ejemplo la lucha que se está llevando a cabo en el estado francés contra la reforma de las pensiones.

Sólo la unidad sindical y el convencimiento de que es posible conseguir los objetivos marcados pueden tener opciones de detener la ofensiva del capital.

Decía recientemente un sindicalista francés que “este país es la punta de lanza para luchar por una sociedad más justa”; pero no podemos quedarnos quietos admirando los ejemplos francés o griego, sino que éstos deben mostrarnos la necesidad de la unidad y la continuidad de las movilizaciones, porque los compañeros y compañeras de esos estados no pueden luchar por toda Europa.

En este contexto, las tres huelgas generales convocadas en Hego Euskal Herria los dos últimos años no pueden dejar de producirnos un amargo sabor de boca. Al contrario de lo ocurrido en Iparralde, la no convocatoria de movilizaciones conjuntas ha hecho patente ante la ciudadanía el hondo grado de división sindical, y ha mermado de modo muy importante el alcance de la huelga y de la movilización. La existencia de diversas identidades nacionales no puede ser la razón para dividir a la clase trabajadora; ya que por encima de las naciones y los estados están la actual ofensiva capitalista y las instituciones globales que sustentan el neoliberalismo; por eso la respuesta tiene que ser necesariamente europea, o no será eficaz. La Reforma Laboral sigue en pie, los gobiernos y los partidos del sistema, españoles y vascos, nos anuncian un tétrico futuro inmediato, en que la Reforma de Pensiones no es sino la avanzadilla de nuevas oleadas de medidas antisociales, en el marco de una crisis de la que nadie es capaz de predecir su fin; y donde ni la fracasada concertación social ni la división de la clase trabajadora parecen los métodos adecuados para afrontar esta situación. La necesaria reivindicación de un modelo económico y social alternativo requiere de un mínimo entendimiento entre los sindicatos mayoritarios de Hego Euskal Herria y el estado español, un mínimo entendimiento que haga posible en el futuro la convocatoria conjunta de movilizaciones continuas, tal y como ya ha venido ocurriendo en Iparralde contra la Reforma de las Pensiones en el estado francés; y teniendo como objetivo a largo plazo la convocatoria de una huelga general indefinida a nivel europeo.

Los firmantes de esta declaración no pedimos a los sindicatos mayoritarios que renuncien ni olviden sus estrategias sindicales, ni sus reivindicaciones de marco sindical, representación institucional o de cualquier otro tipo; pero sí una base de entendimiento que permita, al menos, la confluencia en el tiempo de las iniciativas y convocatorias de movilización ante el ataque a las condiciones de vida de las trabajadoras y trabajadores; no hacerlo sería un grave error e iría en contra de los intereses de la clase trabajadora. La necesaria lucha contra la Ley de Reforma Laboral, contra la Reforma de Pensiones, contra los últimos recortes del gobierno Zapatero, nos presenta la posibilidad de avanzar por este camino; no la desaprovechemos.


Antikapitalistak, CGT, CNT, EPK, Ezker Batua, Gazte Komunistak