May 20 2014

Votar: dícese de aquel acto de irresponsabilidad que consiste en meter una papeleta en una urna y esperar a ver qué pasa

Y decimos irresponsabilidad porque supone delegar nuestro poder de decisión, nuestro juicio y nuestra capacidad de organizarnos y convivir. Esta delegación supone la anulación de la autorregulación de la sociedad por sí misma quedando subyugada al poder económico y político de unos pocos. Esta delegación supone que aceptamos lo que ellos decidan.

Algunos argumentos utilizados para convencerte de votar:
“Si no vas a votar no tienes derecho a quejarte”. Fruto de una distorsión absoluta del funcionamiento de las estructuras políticas y ante la cual quizás lo mejor es responder con otra frase categórica que dice que “la queja es el muro que separa la necesidad de la acción, lo que hay que hacer es actuar”.
“Hay que parar a la derecha”. Argumento utilizado cual “hombre del saco” por quienes se reclaman de izquierdas… pero que cuando llegan al poder llevan a cabo políticas de derechas.
“Hay que votar porque los políticos nos representan”. Curioso truco de magia a través del cual depositando un papel en una urna y a imagen y semejanza de Dios, que está en todas partes y todo lo sabe, este poder pasa al político que lo utilizará para solucionar nuestros problemas. Salta a la vista que los votantes no hacen seguimiento de los incumplimientos del “programa electoral” de los partidos cuando gobiernan.

¿Y QUÉ ALTERNATIVAS HAY?
Están muy interesados en que tengamos miedo al cambio, en hacernos creer que vivimos en el mejor de los sistemas posibles, porque si no, “nos comeríamos unos a otros”.

La historia ofrece múltiples ejemplos de estructuras sociales horizontales creadas por el movimiento obrero, desde el colectivismo, al comunismo libertario o al mutualismo. A día de hoy también surgen ejemplos de búsqueda de alternativas, desde los grupos de consumo a las cooperativas integrales.

Desde CNT hacemos un llamamiento a tomar el control de nuestras propias vidas y a organizarnos, porque para cambiar las cosas hacen falta personas que hagan, no que deleguen. En CNT promovemos la abstención activa, pues no se trata sólo de no legitimar sus procesos electorales (desmovilizándonos y acomodándonos, esperando pasivamente que otros hagan nuestro trabajo), sino de participar directamente en la solución de nuestros problemas, agrupándonos en colectivos y organizaciones horizontales y asamblearias, manteniendo la independencia económica y política, sin injerencias, y al servicio de los intereses de la clase trabajadora.

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