Días de Memoria:
3 de junio de 1896
NACIMIENTO DE ISAAC PUENTE AMESTOY

Isaac Puente

Isaac Puente Amestoy

El tres de junio de 1896 nace en la localidad vizcaína de Las Carreras (Abanto y Ciérvana) Isaac Puente Amestoy, que con el tiempo sería el más reconocido anarquista de Álava y, aunque no se diga, con harta diferencia, el más leído escritor de la provincia. Hijo de un carlista, estudió el bachillerato en los jesuitas de Orduña y en Vitoria (1911), y medicina en Valladolid y Santiago de Compostela (se desplazó a Santiago en 1914) hasta 1918. También tuvo en su adolescencia inquietudes artísticas (se le premió con un accésit en la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria en 1913).

Ejerció su profesión en Cirueña, Corres (1924, en abril como médico titular del lugar acudió como perito médico de la defensa a un juicio por un suceso allí ocurrido), Vírgala y Maeztu (médico de partido responsable de varias localidades y, como tal, secretario inspector de la junta municipal, en este sentido en enero de 1925 pide a la Diputación que obligue a los ayuntamientos del partido a que le paguen por sus servicios tal como está estipulado).

En Maeztu permaneció hasta su detención y posterior asesinato. No se conoce con exactitud la fecha en que inició relaciones con el anarquismo, pero es segura su presencia en el movimiento al menos desde 1926 (ayuda a los represaliados de Vera de Bidasoa). Comienza a colaborar en la prensa libertaria por entonces y su firma (seudónimo famoso: Un médico rural) se populariza a través de artículos médicos (especialmente de prevención sanitaria e información sexual), de modo especial en la revista Estudios.

En 1928 lo vemos, con J. Juan Pastor, en el comité fundador de la Liga Mundial para la Reforma Sexual sobre Bases Científicas de Copenhague (que pronto rechazó por reformista y timorata: en 1930, poco antes de la celebración del congreso vienés de La Liga Mundial rehusó formar parte de la sección española porque entendía que era una entidad reformista y pedía que pasara a denominarse Liga Española para la Subversión Sexual sobre Bases Humanas), año en que se le criticó duramente en La Revista Blanca por sus comentarios sobre dos novelas de la casa (La Victoria y El hijo de Clara).

En 1929 partícipe de la comisión pro indulto de Shum (en los últimos años de la dictadura de Primo, según Plaja, lo visitó frecuentemente como también a Leopoldo Martínez, presos ambos en El Dueso, visitas sin duda facilitadas por ser poseedor de un automóvil, con el que se desplazaba por el partido de Maestu, como anécdota digamos que su matrícula era VI-1706 y que en marzo de 1936 logró que la Diputación le rebajara a la mitad el coste del impuesto de circulación.

En 1930 se produce un hecho de importancia: apenas defenestrado Primo de Rivera, se le nombra diputado provincial de Álava (por acuerdo unánime del Colegio de Médicos), y asiste a la primera reunión, febrero, en la que se le adjudican diversas comisiones (instrucción pública, montes y caminos, lucha antituberculosa..), aunque rehusó asistir a posteriores reuniones (presentó la dimisión en abril por “escrúpulos de conciencia”, y su escrito de dimisión fue elogiadísimo por los republicanos que organizaron un banquete en su honor, que no sabemos si finalmente se realizó tras varios aplazamientos), algunos anarquistas –de manera relevante García Oliver– criticaron duramente su actitud como si eso significara el paso de Puente al reformismo, deducción que los hechos demostraron errónea. En la segunda mitad de 1930 la Juventud Republicana se sintió próxima a Puente: disertó sobre “El médico ante la misión social de la medicina” en el Casino Republicano en noviembre (acto en el que se mostró revolucionario en la idea y muy ácido hacia la medicina oficial) y lo incluyeron como orador en Mondragón (acto finalmente prohibido y en el que lo anunciaban “en representación de los jóvenes republicanos de Vitoria”) y también la Federación de Sociedades Obreras esperaba contar con él: organizaron un acto en los embalses de Gorbea en julio en el que Apraiz y Puente denunciarían la ineficacia de esos embalses. El 24 de agosto de 1930 la comisión del Sindicato Único de Vitoria organiza un mitin en pro de la amnistía con Sirvent, Clará y Puente, y a fines de año Puente diserta en la sede del sindicato confederal.

En el periodo republicano su figura alcanza relieve nacional y notorio prestigio en el campo libertario por sus escritos en prensa, folletos sobre temas científicos y actividades específicamente anarquistas.

En 1931 propuso, con Augusto Alcrudo, la creación de la Federación Nacional de Sanidad en CNT, objetivo conseguido con la celebración del Congreso de noviembre de 1931 que encargó a Puente, Orive y Alcrudo redactar sus estatutos y en el que Puente presentó una ponencia sobre naturisno que no llegó a discutirse. En octubre de 1931 orador en la sede de la CNT vitoriana codo a codo con Eleuterio Ledesma y en diciembre con San Agustín y Orille en la misma ciudad. En noviembre de 1931 nombrado médico de la sociedad de socorros creada por los obreros de la empresa Ajuria, muchos afectos a la CNT.

En febrero de 1932 fue amenazado por el gobernador Amilibia para que se abstuviera de pasar por Vitoria embarcada en una huelga general. En marzo de 1932 diserta en La Terraza de Bibao. Detenido tras los sucesos de abril de 1932 en Vitoria (con la excusa de poseer una pistola sin licencia), a comienzos de mayo se puso en huelga y fue excarcelado con fianza de dos mil pesetas (se le procesó y juzgó en julio de 1933, juicio suspendido al no aparecer el arma).

Preso gubernativo en Vitoria desde el 23 de julio de 1933 dentro de una redada contra militantes confederales. En 1933, un Pleno Peninsular de FAI lo nombra ponente para redactar el dictamen sobre concepto de comunismo libertario y, a fines de año, se incorpora al Comité Nacional Revolucionario (en noviembre asistió al Pleno Regional de la CNT celebrado en Zaragoza) encargado de encauzar la sublevación en Aragón y La Rioja, aceptando la petición del Comité Peninsular de FAI y abandonando sus compromisos y ocupaciones. Tras el ahogamiento de la sublevación, se le multó (con veinte mil pesetas por decisión del ministro de Gobernación) y encarceló en Zaragoza y Burgos hasta mayo de 1934 en que se le liberó, según unos al desaparecer el sumario judicial (robado por un grupo anarquista), según otros (que parece lo más seguro) alcanzado por una amnistía.

En abril de 1934 firma con otros presos recluidos en el penal de Burgos, escrito publicado en Solidaridad Obrera. Tras su liberación, prosiguió con sus actividades médicas en Álava y su tarea de divulgación médica y social. Su prestigio, muy grande por entonces, explica que el Congreso de Zaragoza de 1936 asumiera en gran parte sus tesis sobre comunismo libertario.

Triunfantes los militares en julio de 1936 en Álava, se le detuvo y asesinó sin proceso (después de muerto un tribunal de Burgos lo condenó a muerte) seguramente en Pancorbo (Burgos), 1-9-1936.

Como escritor y médico, mantuvo dos consultorios en las revistas Estudios e Iniciales, mostrose progresista como sexólogo y partidario de una medicina naturista y preventiva. Como teórico del anarquismo, se le recordará siempre como autor de un leidísimo folleto sobre el comunismo libertario. Escritos suyos pueden leerse Acción, Álava Republicana, Algo, El Amigo del Pueblo, Antorcha de Las Palmas (1935), CNT (1932-1933), Crisol, Cultura Libertaria, Cultura Proletaria, ¡Despertad! de Vigo (1928-1929), En Marcha, Estudios (1929-1937), Ética (1927-1929), Eugenia (1926-1927), Faro de Játiva (1933), Generación Consciente (1924-1928), Helios (1928-1931), Iniciales (1932), Inquietudes, Liberación (1935), Mañana (1930, 1933), Más Lejos de Barcelona, La Medicina Íbera (1927), Nervio (1932), Orto (1932), El Pájaro Azul (1928-1930), Prismas (1928), Proa, La Revista Blanca (1935), Revista de Medicina de Álava (1928), Revista Nueva (1924-1925), Revista Única, Ruta, El Sembrador (1932), Solidaridad, Solidaridad Humana, Solidaridad Obrera de Barcelona (1930-1936, con asiduidad, además en la segunda mitad de 1932 corresponsal en Vitoria) y La Coruña (1931-1932), Suplemento de La Protesta (1926, 1930), Suplemento de Tierra y Libertad (1932-1933), Tiempos Nuevos (1934-1936), La Tierra, Tierra y Libertad, Trabajo de Soria (1931-1936), Umbral, El Único, La Verdad, Voz Libertaria de Bruselas, etc. Prologó obras de Devaldés, F. Caro, Segarra, Martínez Prieto y R. Sanz y es autor de numerosos folletos y libros: Alpinismo (Vitoria, Viuda e Hijos de Sar, 1925, reeditado en Vitoria, AIP, 2010), Apuntes sobre el comunismo libertario (Barcelona, Tierra y Libertad, 1932), Cómo curar la impotencia sexual, El comunismo libertario. Sus posibilidades de realización en España (Valencia, Estudios s.f., más tarde con el título Finalidad de la CNT. El comunismo libertario, Barcelona, Tierra y Libertad, 1933, 1935 y otras muchas ediciones con cambios en el título), Consejos prácticos para evitar el contagio de las enfermedades venéreas, Divulgación de la embriología (Valencia, 1927 y Madrid, Comisión de Propaganda Confederal y Anarquista, 1938), Embriología (Valencia, Generación Consciente y Estudios, s.f., múltiples ediciones), La fiebre. Sus causas. Su tratamiento (Valencia, Estudios, 1934 y 1936), Higiene individual o privada (Valencia, Estudios, 1930 y Cuadernos de Cultura, 1930), La higiene, la salud y los microbios (Valencia, Estudios, 1935), Hipótesis, experimentación y perfeccionamiento (Barcelona, Horizonte, 1933), Independencia económica, libertad y soberanía individual (Barcelona, Cuadernos Rojo y Negro, 1935), Los mártires de la CNT (Barcelona, 1932, con Leopoldo Martínez), Menstruación, su significación e higiene, Los microbios y y la infección (Valencia, Cuadernos de Cultura, 1931), Métodos anticoncepcionales (Barcelona, Iniciales, 1933), El ocultismo científico del aborto (1935), Por pensar así, ¿somos delincuentes? (Logroño, Natura, s.f.), Proyecto de ordenanzas de montes de Álava (Vitoria, s.i., 1930), Propaganda (Barcelona, Tierra y Libertad, 1938), Pueblo, el Gobierno es tu enemigo (Requena, Grupo Cultura, 1931), La sociedad del porvenir (Barcelona, 1932), La sociedad del porvenir. El comunismo anárquico (Barcelona, Amor y Voluntad, 1933), Tratamiento de la fiebre (conocimientos científico-naturales al alcance de todos), Tratamiento de la impotencia sexual (Valencia, Estudios, 1935), Ventajas e inconvenientes de los procedimientos anticoncepcionales (Barcelona, Iniciales, 1934).

La Historia:
DEL CRUDO INVIERNO A LA FLORIDA PRIMAVERA

1. La dictadura de Primo de Rivera

La dictadura de Primo de Rivera (13-9-1923 / 28-1-1930) supone la desarticulación casi total de la CNT, ilegalizada por el dictador, cuyos militantes más prestigiosos pasan a la clandestinidad, a los presidios o al exilio. En Vitoria las cosas no debieron de ser tan duras o al menos supo capear el temporal con dignidad. Cierto que la actividad societaria se redujo, pero las noticias concernientes al ejercicio de la solidaridad hacia presos y represaliados nos hablan de un pujante activismo.

Recorte Solidaridad Obrera 18-12-1923

Despedidos en las obras del cuartel, Vitoria.
Recorte de Solidaridad Obrera, 18 de diciembre de 1923

En diciembre de 1923 desde Vitoria se lamentan (lo consideran vergonzoso) de lo sucedido en las obras del cuartel: despedidos cuarenta obreros sin que nadie reaccionara, y de seguido otros ochenta sin ninguna respuesta…y lo achacan a la desorganización por lo que piden a los trabajadores «Ingresad, pues, en el Sindicato y seréis fuertes para vencer»1.

En enero de 19242 leemos en Solidaridad Obrera una llamada a los metalúrgicos a ingresar en el Sindicato, al tiempo que se critica, la realización de horas extraordinarias que, aplicado a la fábrica La Metalúrgica donde trabajan unos 280 obreros, de no hacerse supondría dar trabajo a al menos 17 obreros más. La llamada termina así «Con la reunión de los trabajadores se termina con la desigualdad social».

En la primavera de 19243 se publican en Solidaridad Obrera un par de artículos, uno firmado por Juan de Álava (seguramente Juan de Aranguren) y otro por la Juventud Sindicalista de Vitoria, sobre un tema puesto de actualidad por Juan Renold desde Barcelona: la necesidad de crear unas Juventudes Sindicalistas. El grupo de Vitoria escribe que se han constituido para propagar la cultura entre la clase trabajadora y mantener incólumes los principios de la CNT, que la CNT pasa por una vida agónica debida al capitalismo por un lado y a los partidarios del moscovismo por otro, pero no hay que culparlos (es su obligación), la culpa es nuestra por no poner en práctica «nuestras voluntades», por no haber constituido las Juventudes anteriormente…, hay que crearlas ahora con urgencia y necesidad. El tema, desaparecida Solidaridad Obrera, mantendrá su interés durante el año siguiente ahora en las páginas de su sustituta Solidaridad Proletaria4.

En octubre de 1924 una treintena de militantes desde Vitoria envían dinero para Villalonga, preso y enfermo en El Dueso, tal como señala Solidaridad Obrera de La Coruña5. Sus nombres nos sirven para conocer a una parte de la militancia a esas alturas: Julián Alarcia, León Alcalde, Alútiz, Blas Álvarez, Alberto Andino, A. Anguiano, Félix Antón, Pedro Basáñez, Miguel, Fabio y Pablo Brea, A. Cerrajería, Anselmo y Ciriaco Fernández, Jesús García, Antón y Félix González, M. Hernando, Miguel Jimeno, Nemesio Lerma, Heliodoro López, Majín, J. Mayo, Simón Menéndez, Dionisio Morado, Prudencio Otegui, Pedro Peña, Heliodoro Pérez, M. Pompo, Pedro Puelles, Atanasio Rituerto, Julio y Sebastián Ruiz, F. Samaniego, Soto, Yorus, y Francisco Vallejo. .En 1925, ya lo hemos indicado anteriormente, los militantes de Vitoria se interesan por el devenir de las Juventudes Sindicalistas y critican algunas actitudes socialistas6. En la suscripción pro-presos de La Revista Blanca, años 1.925-1.928, aparece con inusual frecuencia Vitoria, bien a nivel de grupos (Juventud Sindicalista, Comité pro-presos, Juventud Libertaria), bien a título individual (Isaac Puente, Félix Ruiz, Fausto Villamor y Andrés Sarrate). En 1928 leemos una carta de los obreros de Vitoria a La Revista Blanca apoyando su campaña pro presos7, cuestión matizada por

Isaac Puente Amestoy

Isaac Puente Amestoy

el Comité del Sindicato Único en el número 128 de la misma publicación. A esas alturas el Sindicato Único resistía en la clandestinidad (clausurado desde 1926)8. Todo lo cual garantiza la existencia de una CNT y de un movimiento libertario en Vitoria durante el periodo de clandestinidad. Noticias orales aseguran que durante esos años hubo algunos grupos especialmente movidos en la consecución de fondos que dulcificaran la estancia de los presos en las cárceles e incluso apuntan a Andrés Sarrate como mentor de los mismos. Nada hemos documentado.

2. La dictablanda de Dámaso Berenguer

Dimitido Primo de Rivera, Dámaso Berenguer preside el nuevo Gobierno (30 de enero de 1930) que durará hasta el 15 de febrero de 1931 en que el almirante Aznar lo sustituye y convoca elecciones municipales para el doce de abril que, celebradas, acarrean la caída de la Monarquía de Alfonso XIII.

Muy pronto se confirma que los libertarios de Vitoria están organizados. En marzo de 1930, como se dice en otro lugar, la CNT se mantenía en la clandestinidad, cuatro años ya clausurada su sede. Es, de nuevo, la prensa libertaria gallega la que nos informa de que el 2 de mayo, convocada por una comisión reorganizadora, en el Centro Republicano se celebró una asamblea presidida por Atanasio Rituerto con asistencia de 350 obreros que acordó: reabrir el sindicato, enviar un saludo a los presos y represaliados y pedir la ampliación de la amnistía y la revisión de los delitos sociales9. Una segunda asamblea en el mismo mes aprueba reglamentos y elige comité local10 y casi de inmediato la recién constituida comisión pro cultura y propaganda llama a los sindicatos del Norte a celebrar una asamblea regional y elegir un comité11. En junio el Sindicato Único en las páginas de La Libertad fija su postura en lo referido a un conflicto en la fábrica Sierras Alavesas12: el sindicato no ha pedido mejoras al patrón, Ezequiel Peciña, las peticiones de mejora las han solicitado los obreros de esa empresa, una comisión de los cuales se presentó ante el Comité del Sindicato Único «exponiendo quejas y vejaciones que tiempo ha vienen soportando, y para ello, solicitaban de nosotros si les podríamos prestar el domicilio social para reunirse y presentar al patrono señor Peciña las peticiones que estos días se están discutiendo entre ambas parles litigantes» el Sindicato Único reunido en asamblea acordó prestarles ayuda moral y si llegara el caso material13.

Recorte La Libertad 18-7-1930

Polémica con la sociedad de albañiles de UGT y la comisión para la desaparición de los festivos.
Recorte de La Libertad, 18 de julio de 1930

La progresión del sindicato anarcosindicalista se confirma en julio: polémica con la sociedad de albañiles de UGT14. La CNT (a través de Atanasio Rituerto) rechaza que su directiva haya sido tratada desconsiderada mente, pero admite que algunos confederales, como meros asambleístas, increparon la táctica de la UGT y del PSOE.

El 7 de agosto en los locales del sindicato se celebra una conferencia que preside Orille y en la que hablan Ramón Martínez y Manuel Fernández Vallejo15. Y ya los primeros conflictos con la UGT, en esta ocasión centrados en el ramo de la construcción16. Ese mismo mes CNT comunica que Martínez Aragón no ejerce de abogado en el sindicato y solicita del gobernador la liberación de compañeros presos y permiso para celebrar un mitin pro amnistía17.

Los citados Atanasio Rituerto, Daniel Orille e Isaac Puente marcarán la línea ideológica de la CNT en los siguientes años y ejercerán de corresponsales para Solidaridad Obrera, pero la mesa era grande y necesitada de más patas y las tuvo en los menos conocidos, no menos beligerantes e influyentes, Andrés Sarrate, Mariano Gutiérrez, Nicasio de Marcos, Primitivo López, Cosme García, Roque Angulo, Isauro Hidalgo, Antonio Diéguez y, como se verá, otros muchos que sin excepciones habitarán las ergástulas republicanas.

La huelga general de octubre de 1930

La CNT estaba organizada, bien organizada y contaba en esta segunda mitad de 1930 con militancia numerosa y batalladora. La huelga de octubre18 lo confirmaría, también que aspiraba a la hegemonía obrera. El detonante se sitúa en una huelga de los trabajadores de la construcción contratados en las obras de derribo de los cuarteles viejos y del levantamiento del nuevo edificio de Telefónica. El motivo parece haber sido la expulsión de tres trabajadores por reparto de hojas clandestinas. Uno de ellos se sometió al arbitraje del comité paritario, pero los otros dos se negaron en redondo y exigían su readmisión. El Sindicato Único de la CNT rechazaba esos comités y defendía la acción directa, o sea, la solución del problema sin injerencias, directamente entre patrono y sindicato. Había por tanto mucho de enfrentamiento ideológico y de tácticas de lucha19.

Antiguos cuarteles de San Francisco

Antiguos cuarteles de San Francisco en Vitoria

Al poco se convirtió en huelga general de todo el ramo de la construcción y casi de inmediato en huelga general que paralizó la ciudad. A comienzos de octubre de 193020 la UGT visita al gobernador para manifestarle que sus afiliados deseaban entrar al trabajo en las obras del edificio de la Telefónica y los cuarteles, pero que no podían hacerlo por las coacciones ejercidas por el comité de huelga del Sindicato Único. El gobernador da orden terminante a los agentes para que impidan las supuestas coacciones y que tengan en cuenta que debe considerarse facciosos a los que se opongan. De seguido el gobernador recibe la visita de los patronos-contratistas, hermanos Eguinoa, que le dan cuenta de que no saben qué es lo que desean los obreros ya que no han concretado sus peticiones. El gobernador el día 4 mandó a la guardia civil de a pie y a caballo, guardias de seguridad y policía a las obras para proteger a los potenciales esquiroles y detuvieron a Moisés Ruiz acusado ce coacciones, al intentar impedir que otro trabajara, y a Atanasio Rituerto, acusado de desorden público21.

En La Libertad, 3-10-1930, se exponen las posiciones de UGT (piden protección para trabajar y eludir las coacciones del SU), del gobernador y de la patronal. El Gobernador manifiesta que desde el primer momento de la huelga había dado orden a los agentes de su autoridad para que garantizasen la libertad de trabajo y que había acordado con el fiscal que a los obreros que no se presentasen el lunes al trabajo se les considerase facciosos y se les procesase. Los patronos piden que se respete la libertad del trabajo y que el asunto se solvente por medio de los comités paritarios, pero, bien informados, constatan que el Sindicato Único rechaza esa mediación. El periodista añade que ayer se celebró una reunión en el ayuntamiento convocada por el Comité Paritario a la que acudió buen número de huelguistas, pero que a pesar de que la mayoría estaba por volver al trabajo, no se tomó acuerdo alguno. En el ejemplar del 4-10-1930 se fija la posición de CNT (escrito firmado por José García, en nombre del comité de huelga, y por el presidente de la CNT, Antonio Diéguez, que desmiente a la UGT: ni hay coacciones, ni hay comité de CNT, sino comité de huelga elegido en asamblea, asamblea que ha rechazado los comités paritarios.

El ultimátum gubernamental no sirvió de mucho (estaba claro que había sobrevalorado la fuerza de los otros sindicatos, de la patronal y de los comités paritarios) y el Sindicato Único convocó huelga general del ramo para el día ocho a la que no se sumaron ni UGT ni los Sindicatos Católicos22. El asunto se complicó y a la salida del despacho con el ministro el subsecretario de gobernación fue interpelado al haber anunciado un periódico que se había intentado asaltar el gobierno civil de Vitoria. El subsecretario afirmó que se habían desnaturalizado los hechos y que lo único sucedido era que el presidente de una sociedad obrera se había situado en la puerta del Gobierno civil a pronunciar un discurso en tonos exaltados y había sido detenido y entonces un grupo de obreros que le acompañaba protestó ante lo cual se presentó una pareja de la guardia civil que disolvió al mencionado grupo y detuvieron a una quincena de sus componentes23. El conflicto había llegado hasta Madrid y desde luego la prensa le otorgó bastante más relevancia que la deseada por el político. La Vanguardia (en artículos firmados por su corresponsal Sancho) contaba lo siguiente:
«Como estaba anunciado hoy a mediodía (se refiere al día ocho) se planteó la huelga general del ramo de construcción, cumpliendo el acuerdo del Sindicato Único. Varios grupos distribuyéronse por la población, invitando al paro a los obreros de varios talleres que tienen conexión con dicho ramo. Aunque opusiéronse varios en principio, dejaron el trabajo, y a partir de este momento comenzaron los incidentes. El gobernador dispuso la detención del presidente del Sindicato Único, con cuya firma fueron distribuidas las hojas invitando a la huelga. Enterados los huelguistas dirigiéronse en tumultuosa manifestación al edificio del Gobierno civil, donde hallábase el presidente, con el propósito de liberarlo. Fuerzas de seguridad y guardia civil lo impidieron, iniciando cargas. Los grupos se internaron en las calles estrechas de la parte vieja de la ciudad, retando a seguirles a los guardias. Estos, conociendo el propósito de agredirles tomaron las bocacalles, logrando detener a siete u ocho. Algunas mujeres protestaron, siendo detenidas dos. El gobernador asegura que empleará la mayor energía para evitar coacciones y alteración de orden.»24

Derribo del convento de San Francisco en Vitoria

Derribo del convento de San Francisco en Vitoria, en 1930

El corresponsal de La Vanguardia sigue exponiendo la situación en los días siguientes: «Desde anoche se decía que hoy (se refiere al día nueve) se ordenaría por el Sindicato Único la huelga general. Anoche se reunieron los sindicalistas en el campo, en Monte el Pico, y al ser cercados por la guardia civil huyeron en todas direcciones y a las dos de la tarde se distribuyeron por la ciudad grupos compuestos de cinco o seis que lograron cerrar cafés, comercios, tiendas, talleres, fábricas y periódicos pese a la presencia de parejas de la guardia civil de a pie y de caballo, y fuerzas de seguridad y policía. No se han registrado incidentes violentos. La ciudad presenta triste aspecto, pero la tranquilidad es absoluta. A última hora de la tarde comisiones de la UGT y del sindicato de obreros católicos en su entrevista con el gobernador han acordado reanudar el trabajo el sábado. Algunas detenciones. La banda Municipal se retira entre silbidos atronadores.»

El corresponsal Sancho siguió informando de la marcha de los acontecimientos (a los que rebajaba el tono el Ministro de la Gobernación) y bajo el epígrafe «Se agravan las huelgas de Vitoria» escribe: «Continúa la huelga en todos los ramos del trabajo en las fábricas y talleres, agravada por los sucesos que se han prodigado durante el día, en los que primeramente varios grupos de mujeres salieron al encuentro de los abastecedores de leche arrebatándoles sus recipientes y volcando el líquido. Lo mismo hicieron con los carros que traían verduras, frutas, hortalizas y carbón, e igualmente volcaron los carros de basuras, arrebatando a los conductores los útiles de limpieza y destrozándolos. Otro grupo de hombres pretendió asaltar el matadero para apoderarse de la carne y tirarla, pero hallaron cerradas las puertas y ventanas, que trataron de violentarlas sin conseguirlo, por lo cual arrojaron gran cantidad de piedras”. Intervino la fuerza pública viéndose agredida y obligada a hacer varios disparos. De Bilbao vinieron treinta o cuarenta sindicalistas que se unieron a los alborotadores. En la refriega resultó herido por una bala en el tobillo un huelguista, que fue curado y conducido a la cárcel. La guardia disparó hacia las calles de la Correría y al de la Zapatería.»25

El día once comienzan a normalizarse las cosas26, primero con la vuelta al trabajo de los afiliados al Sindicato Católico, mientras no lo hacían los de la UGT a la espera de una votación, que finalmente decidió la vuelta al trabajo, aun cuando lo mayoritario fueron las abstenciones, para el lunes día trece. No obstante la policía seguía persiguiendo a la CNT: detención de Victoriano Francisco Elvira (tras el hallazgo de una multicopista en Asteguieta con la que supuestamente se imprimieron las hojas clandestinas distribuidas durante el conflicto), búsqueda de Atanasio Rituerto y del tesorero del Sindicato Único.

Heraldo Alavés, portavoz de los tradicionalistas (conglomerado de Casa Social Católica y Hermandad Alavesa), 11-10-1930, tituló en primera página «Huelga en Vitoria» y habló de tres días de sobresalto. Le dolía especialmente la no publicación del periódico. Contaba lo sucedido en términos semejantes a La Vanguardia (con alguna mayor precisión en cuestión de detalles: los reunidos en Monte Pico eran doscientos, el herido de bala se llamaba Pedro Arróyabe Fernández y era natural de Gopegui, el muerto a manos de las fuerzas del orden respondía al nombre de Gonzalo Estíbaliz Castresana de 56 años, empleado del ayuntamiento, etc. En el ejemplar del día 13-10-1930 da la huelga por terminada tras el plebiscito celebrado en la sede de la UGT: se acordó por 669 contra 261 volver al trabajo, con 3.000 abstenciones, siempre que se liberara a los detenidos27. Insertaba un comunicado de la patronal que sin duda en sus tres puntos dejó muy satisfechos a los militantes de la CNT: 1-Reingreso de los despedidos, 2-Rechazo de los comités paritarios en tanto no cuenten con la presencia del Sindicato Único, 3-Pedir la liberación de los detenidos.

Recorte Heraldo Alavés 13-10-1930

Comunicado de la patronal para finalizar la huelga de Octubre de 1930 en Vitoria.
Recorte de Heraldo Alavés, 13 de octubre de 1930

Solidaridad Obrera, 11-10-1930 informó bajo el título «Los grandes conflictos sociales. En Vitoria.» guiándose por la agencia Atlante en términos semejantes, subrayando que los detenidos rondaban el centenar y que el último día veinte más habían ingresado en la cárcel.

El conflicto se da por solucionado el día 13 cuando más del noventa por ciento de los huelguistas volvieron al trabajo cumpliendo lo que las sociedades obreras habían acordado en plebiscito, los tres puntos aceptados por la patronal, el concerniente al gobernador: la liberación de los presos gubernativos. En la cárcel permanecían los sujetos a procedimiento militar por agresión a la fuerza armada28. Un triunfo en toda regla para el Sindicato Único.

Su éxito fue una demostración de fuerza tanto más que contó con la oposición de UGT y los sindicatos católicos que invitados por el Sindicato Único a secundar la huelga de la construcción, rechazaron la invitación29. También confirmó que las autoridades no olvidan y las persecuciones contra el Sindicato Único de la CNT se generalizaron en los siguientes meses, abusando la autoridad gubernativa de detenciones, encarcelamientos y cierres de su sede social.

Apenas terminada la huelga, Vitoria asiste a la Conferencia de CNT de Madrid. Convocada para los días 15-17 de octubre de 1930, fue suspendida, noticia que llegó cuando bastantes delegados ya habían alcanzado Madrid por lo que pese a todo decidieron reunirse y acordaron ratificar los postulados del sindicalismo revolucionario y rechazar el colaboracionismo político30. La CNT vitoriana permanecerá fiel durante los años republicanos31 a ese acuerdo, de hecho ya había cumplido anticipadamente con hechos.

El final de año conoció en nuestra ciudad diversos conflictos laborales: constructores de carros32, hojalateros33, metalúrgicos, panaderos. El año acabó con la decisión por parte del gobernador de levantar el cierre de la Federación de Sociedades Obreras34, medida que no alcanzó a la CNT35 y con la huelga general por los sucesos de Jaca36. El gobernador militar de Álava, general Javier Azpillaga, el día 15 declaró el estado de guerra, tal como sus colegas en el resto de España. La huelga general declarada alcanzó cierto éxito, pero no perturbó la calma ciudadana: se detuvo a varias personas por fijar pasquines (Luciano López Arana y Antonio Pérez Ochoa), a algunas otras de creencias republicanas (Santos Ibáñez Moreno y Francisco Langarica Segura y al abogado Julián Apraiz) y a bastantes confederales: Roberto Bernain, Jesús Lezama, Fernando López de Calle, Nicomedes Luna, Juan Martín, Florencio Martínez de Antoñana, Atanasio Rituerto, Victoriano Segura) y se clausuró la sede del Sindicato Único, confirmándose así que nadie se movía tanto contra el antiguo régimen como los anarquistas. Los políticos republicanos cuando poco después alcanzaron el poder, pronto olvidaron a quién fundamentalmente lo debían.

Comienzos de 1931

El 15 de enero de 1931 el ayuntamiento, con el fin de retener a los obreros parados, colocándolos en la brigada municipal dedicada a arreglos de las calles y transformación del antiguo seminario en escuelas, ante la falta de presupuesto pedirá una subvención a la caja de ahorros37. La cuestión de la crisis de trabajo con su secuela de obreros parados se convertirá en tema recurrente y permanente en los siguientes años que unos trataban de resolver mediante suscripciones caritativas y la beneficencia, otros mediante la distribución de subsidios, y otros, en especial la CNT, mediante el reparto del trabajo. Con el paso de los meses tendrá relevancia en la ciudad el activismo de los obreros sin trabajo y veremos una y otra vez a una comisión de los mismos moverse buscando solución a su desesperada situación38.

Por otro lado estaba el asunto de los presos por las luchas sociales, importante en grado sumo para la CNT, y no desdeñable para la Federación de Sociedades Obreras (UGT) si quería contar con audiencia entre los obreros más combativos.

Ideal Cinema de Vitoria

Ideal Cinema de Vitoria en 1925

El año de 1931 empezó con la prohibición del mitin pro presos que había de tener lugar en el Ideal Cinema el 15 de febrero39. En contraste con el permiso dado a una manifestación con la misma finalidad organizada por socialistas y republicanos a comienzos de marzo. La Vanguardia informaba que «La Federación de Sociedades Obreras celebró anoche (cuatro de marzo) una asamblea para tratar de las nuevas gestiones que deben realizarse para conseguir la libertad de los presos afiliados a consecuencia de los sucesos de diciembre, acordándose que, sin previo aviso, la Federación de ésta pueda convocar una asamblea magna de juntas directivas para que tomen las determinaciones que estimen pertinentes en vista del resultado, si fuese negativo, haciéndose constar que esto no implica en modo alguno asomos de amenaza para las autoridades, precisamente porque la Federación quiere a todo trance evitar conflictos»40. La CNT no contó con la misma benevolencia del poder y permaneció clausurada hasta la implantación de la República41.

Paralelamente la patronal del metal (siete de marzo) distribuía hojas recomendando al elemento obrero que no se dejase seducir por los que todo lo fían a las algaradas. Lo cierto es que el día siete los manifestantes recorrieron la ciudad y el gobernador se comprometió a elevar las peticiones al Gobierno, mientras el capitán general de la región parecía mostrarse moderadamente receptivo. Pero una semana después las gestiones se sentían fracasadas y los presos declararon su propósito de declararse en huelga de hambre, suspendida al prometer el gobernador insistir en sus gestiones y mostrar su apoyo los socialistas pendientes ya de la conjunción electoral republicano-socialista (la Federación de Sociedades Obras acordó apoyar esa coalición, y en adelante su independencia se limitó mucho, más entregada a la política que al sindicato)42. El 4 de abril en el Frontón Vitoriano se celebra un mitin pro amnistía con participación republicana, socialista y confederal en el que subieron a la tribuna Ramón Aldasoro, Caballero, Enrique de Francisco, Julián Zugazagoitia, Daniel Orille y Manuel Fernández Vallejo, los dos últimos por CNT43. Lo cierto es que a comienzos de abril el capitán general ordenó la libertad provisional de seis de los encarcelados al tiempo que se juzgaba a Ángel y Gregorio Díaz, acusados del delito de insulto a fuerza armada44. Y ya no hubo más. Desde el 14 de abril los tiempos serán republicanos y los presos abandonarán las ergástulas.

(continuará)

Miguel Íñiguez y Juan Gómez Perín


1 Solidaridad Obrera, 18-12-1923. Una referencia secundaria encontramos en Solidaridad Obrera, 23-9-1923: la Junta del Sindicato Único de Trabajadores de Vitoria avisa de la llegada a Barcelona de un traidor vendido a la burguesía que ha creado problemas entre los compañeros del ramo de la Construcción de Pamplona y Vitoria, su nombre Ramón Montaner.

2 Solidaridad Obrera, 29-1-1924, publica firmado por El corresponsal, el artículo «A los obreros metalúrgicos». Recuerda la huelga de metalúrgicos de septiembre-noviembre de 1919, valorada, por sus adeptos, como un triunfo socialista, uno de cuyos acuerdos con la patronal fue la de recuperar a razón de media hora diaria las fiestas de entre semana cuando de seguir las tesis y métodos del Sindicato Único deberían haber cobrado su semanada completa sin más historias.

3 Solidaridad Obrera, 18-3-1924, 4-4-1924.

4 Solidaridad Proletaria, 7-3-1925. La mentada Juventud Sindicalista de Vitoria argumenta en favor de la extensión de las Juventudes por un lado para impedir que la CNT caiga en manos de los políticos, por otro para sacar a la juventud de la indiferencia y el deporte y pide que se proceda a crearlas ya en el Norte. Esta obsesión vitoriana, como vemos casi diariamene, se mantiene en 2015, En Solidaridad Proletaria, 15-3-1925, un no identificado «Sol Naciente» redacta el artículo «La juventud en marcha» en el que leemos que no propone ningún programa, que lo que se debe hacer es trabajar para que el campesino nos comprenda y venga a nosotros, y enseñar a la mujer las ideas de superación y bienestar social para que en vez de enemiga sea compañera, y pide finalmente que debe constituirse la FJSE (Federación de Juventudes Sindicalistas de España).

5 Solidaridad Obrera, La Coruña, 25-10-1924.

6 Solidaridad Proletaria, 25-4-1925. Citado artículo de Atanasio Rituerto que recuerda la traidora actuación del jefe socialista de 1920, ahora aceptado por los «socialistas revolucionarios (Largo, Llaneza)». Para el firmante una más de las vejaciones y traiciones de que ha sido objeto el socialismo por parte de la Federación de Sociedades Obreras (léase socialistas). El oportunismo socialista será muy censurado por la CNT, ya que no debe olvidarse que mientras la CNT padecía persecución, la UGT se aprovechaba de la situación manteniendo buenas relaciones con el dictador. Atanasio Rituerto volverá a recordarlo en 1930.

7 La Revista Blanca, 127.

8 En La Libertad, 20-3-1930, se publica una carta firmada por una Comisión constituida con Orille, Isauro Hidalgo y Rituerto en la que leemos que han solicitado del Gobernador el fin de la injustificada clausura del SU desde hace cuatro años y que el poncio, por no ser competente, les ha remitido al ministerio de Gobernación, y así lo han hecho.

9 ¡Despertad!, 103, Vigo, 17-5-1930.

10 ¡Despertad!, 105, Vigo, 31-5-1930.

11 ¡Despertad!, 112, Vigo, 19-7-1930.

12 La Libertad, 10-6-1930, carta firmada por Orille como presidente y Rituerto como vicesecretario del sindicato, y una segunda firmada por el Comité del Sindicato Único.

13 En La Libertad, 7-6-1930, se dice que el director gerente Ezequiel Peciña reconoce justificada la petición de mejora de salario, pero que no pactaría con el Sindicato Único porque sólo reconocía a la UGT y el Sindicato Católico, que no tenía inconveniente en entrar en tratos con comisiones nombradas en los talleres, y que no podía contestar a las peticiones del Sindicato Único porque apenas había obreros afectos al mismo.
La Libertad, 9-6-1930, informa que una comisión de obreros de Sierras Alavesas ha visitado al gobernador para comunicarle que se han desligado del Sindicato Único. El gobernador les pide que nombren una comisión que dialogue con el patrón Peciña.
El asunto se volvió confuso con rectificaciones y aclaraciones por parte del gerente, de CNT y del periodista informante.

14 En La Libertad, 22-7-1930 la respuesta de Rituerto. En el ejemplar de 18-7-1930, la queja de la Sociedad de Albañiles de UGT: nombrada una comisión para que se reuniera con el SU para tratar de la eliminación de las fiestas, como lesivas para los obreros, fue maltratada por algunos militantes del SU. Con todo las relaciones del SU con la Sociedad de Albañiles de UGT fueron sin duda las más cordiales tenidas con cualquier otro sindicato o ente político durante los años siguientes. Las relaciones a nivel global con la UGT fueron más bien tensas, propias de quienes compiten por un mismo sector de trabajadores. El SU se encontraba con demasiada frecuencia en las huelgas y conflictos no solo con la oposición de los sindicatos católico y nacionalista (a este Orille lo consideraba un sindicato libre al servicio de la patronal como en Cataluña) sino también con la UGT. Choque hubo entre UGT y SU por ejemplo en el conflicto de la empresa Armentia y Corres donde los ugetistas se ejercitaban en el esquirolaje. En asamblea de los metalúrgicos de 19-10-1931 se acordó solidaridad con los huelguistas de esa empresa y nombrar una comisión que se entrevistara con la UGT a la que pertenecían los esquiroles, y la UGT respondió que actuaban correctamente de acuerdo con las bases firmadas con la patronal en junio por la representación obrera (toda de la CNT) (La Libertad, 20-10-1931, 21-10-1931). Julián Alarcia, octubre de 1930, en nombre del ramo de construcción contesta al anuncio de huelga en el ramo por parte de la UGT. Escribe que en la asamblea del SU se leyeron las peticiones de UGT a la patronal y la casi dada por hecha huelga, que el SU no está de acuerdo con las peticiones, que no actuará como traidores a la revolución y que se desliga del asunto (La Libertad, 24-10-1931).

15 Reseñada en ¡Despertad!, 118, Vigo, 30-8-1930 y en Álava Republicana de 9-8-1930. El vocero vitoriano escribe (firma Portu) que organizada por la comisión pro cultura y el Sindicato Único se celebró una conferencia que adquirió caracteres inesperados considerando la escasa propaganda que había podido hacerse del acto. Destaca la altura de los conferenciantes, dos camareros, que llamaron a sindicarse, a abandonar a los líderes de la UGT que han convivido con la dictadura, a trabajar en pro de una amplia amnistía y a oponerse a la guerra.

16 Atanasio Rituerto envía una carta abierta a La Libertad de Vitoria (que no la publica) puntualizando unas afirmaciones de la Sociedad de Obreros Albañiles, Mamposteros y Peones. Tilda de irresponsables a sus dirigentes y se queja de que no tramitan la baja a obreros que han decidido abandonarla para ingresar en CNT. De paso recuerda que la recién caída Dictadura se ensañó con la CNT y fue tirana para todos, salvo para los dirigentes de la UGT. La carta se publicó en ¡Despertad!, 115, Vigo, 9-8-1930.

17 La Libertad, 16-8-1930 y 20-8-1930. La respuesta del gobernador: la excarcelación depende del Director de Seguridad y en cuanto al permiso la solicitud debe hacerse por escrito.

18 La huelga encontró notable eco en los periódicos nacionales y obviamente en los locales (La Libertad y Heraldo Alavés), aunque en los últimos, por mor de alcanzarles la huelga, no fue lo extensa que era de esperar . Su desarrollo puede seguirse por ejemplo en ABC de Madrid y La Vanguardia de Barcelona. El ambiente de conflictividad se venía gestando al menos desde el mes de agosto: conflicto en el ramo de la madera, descontento en la fábrica Ajuria, huelga en las obras de los cuarteles y Telefónica en petición de aumento de sueldo, anuncios de huelga en fábricas de velas, jabones y muebles. ABC, de 24-9-1930, 28-9-1930. En Álava Republicana de 9-8-1930 se lee que los obreros carpinteros contratados por los hermanos Eguinoa para las obras del nuevo edificio de Telefónica y de la Caja de Ahorros se han declarado en huelga solicitando aumento de salarios, siendo los actuales irrisorios tanto más que la herramientas de trabajo las ponen los obreros.

19 ABC, 5-10-1930.

20 La Vanguardia, 4-10-1930, 7-10-1930, 8-10-1930.

21 La Vanguardia 5-10-1930 y La Libertad, 4-10-1930.

22 ABC, 8-10-1930 y 9-10-1933. En Heraldo Alavés, 7-10-1930 se lee que el Sindicato Único convoca para mañana huelga en el ramo de la construcción por el despido de algunos trabajadores de Eguinoa. El mismo vocero en su ejemplar de 8-10-1930, destacaba el éxito de la huelga pese al rechazo de La Casa Social Católica y la UGT y exponía con claridad los motivos: efectuados tres despidos, uno de los afectados es readmitido con la mediación de los comités paritarios, los otros dos rechazan su intermediación. Las cosas se precipitan al ser detenido el secretario del SU (Diéguez): los huelguistas se manifiestas ante el Gobierno Civil, se ordena la detención del comité de huelga, se clausura la sede del SU y se deniega una reunión obrera solicitada por el SU.

23 La Vanguardia, 9-10-1930 y ABC del mismo día. De hecho la prensa de empresa le dio más relevancia que Solidaridad Obrera de Barcelona que se ocupó de ella en los ejemplares de los días 9, 10, 11 y 14 de octubre. En el número del día 9 señala que pese a que la huelga se rechazó inicialmente por el conjunto en reunión tenida en la Casa Sindical, lo cierto es que se inició, con actuación de piquetes y que un orador sindicalista fue detenido junto a trece huelguistas. El día diez comenzó a darle más importancia y centraba su información en las intervenciones del gobernador. Y mucha más el día once, en primera página bajo el título «Los grandes conflictos sociales».
La Libertad, que no pudo informar como hubiera deseado (no salió los días 9, 10 y 11) de 8-10-1930. señala el comienzo de la huelga del ramo de la construcción, el paro casi total pese a la oposición de UGT y Católicos, las palabras del poncio garantizando la libertad de trabajo, la detención del comité de huelga. En su ejemplar del día doce, destaca el final de la huelga (se empezó a trabajar ayer, aunque en fábricas como La Metalúrgica y Sierras Alavesas, las ausencias fueron mayoritarias, en la primera no llegaron a cien y menos aún en la segunda los que trabajaron. Repite, como otros, que el plebiscito en la sede de UGT: 699 se decantaron por volver al trabajo, 261 por proseguir la huelga y unos tres mil se abstuvieron.
En Heraldo Alavés, 8-10-1930, La Libertad, 8-10-1930 y Solidaridad Obrera, 11-8-1930, se insertan listas de detenidos (no siempre coinciden sus nombres): Manuel Aguilar Deseado, José María Albiso (Arbisu, Albisu) Herrero (Berrero), Félix Antón, Teodoro Aparicio, Pedro Arróyabe, Antonio Diéguez San Millán (presidente del SU), Félix y Francisco Elvira González (supuestos impresores de los panfletos), María Cruz Gamavá (Gamabán) García, José García Castaneda, José García de Salazar, Estanislao Gómez Sánchez, Pablo González Salvador, Mauricio Izquierdo, José Jiménez Aberasturi, Gregorio Laimaco Gabilondo, Tomás Laorden, Ricardo López de la Calle, Eustasio López Tifal, Nicasio de Marcos Pérez, Román Mínguez Domingo, Antonio Nanclares Gutiérrez, Gerardo Navarrete, Ramón Ojanguren, Prudencio Otegui (contador del SU), Benito Paniagua, Daniel Plazaola Villar, Isidro Quintanilla Gómez, Genoveva Rodríguez Díaz (Díez), Hermenegildo Ruiz, Moisés Ruiz, Teófilo Unda, Bernabé y José Villambiste y Dionisio Vilumbrales, en su mayoría liberados al poco, los menos procesados por insultos a la fuerza armada.

24 La Vanguardia, 9-10-1930. La información de ABC del mismo día precisaba que se había declarado la huelga general del ramo y que el paro fue total pese a que UGT y los Sindicatos Católicos habían acordado la noche anterior no secundar el paro. El mismo rotativo señalaba que por la noche había empeorado la situación. «Al salir la Benemérita a la calle fue recibida con insultos y algunas pedradas. Ha sido sorprendido en flagrante coacción, y detenido, el Presidente del Sindicato Único. Al conocer la noticia de la detención los huelguistas se dirigieron al Gobierno Civil en actitud resuelta habiendo sido necesario que el gobernador civil requiriese el auxilio de la Benemérita, que dispersó a los grupos. Hasta las once de la noche han sido detenidos más de treinta sindicalistas; entre los detenidos figuran dos mujeres.
«Un grupo de huelguistas penetró violentamente en el domicilio del agente de vigilancia Florencio Andrés y, abriendo un boquete en el tejado, desaparecieron. Créese que antes de las cuatro de la madrugada el número de detenidos se habrá elevado a cuarenta.
«La clausura del local donde está instalado el Sindicato Único, ordenada por el gobernador, se ha llevado a cabo sin incidentes.
«Ha sido denegado el permiso solicitado por los sindicalistas para celebrar mañana una reunión: estos han anunciado al gobernador que mañana irán a la huelga todos los gremios a que pertenecen los asociados. Al conocerse este anuncio de huelga, muchas mujeres acudieron a la Cooperativa cívico-militar y a otros establecimientos, para proveerse de víveres.
«El gobernador ha manifestado que amparará con toda energía la libertad de trabajo, máxime constándole que los socialistas católicos no secundan el paro por estimarlo improcedente. En este momento la tranquilidad es completa.»

25 La Vanguardia, 11-10-1930. El ABC del mismo día informaba en sus páginas 23 y 38. La noticia (datada en la madrugada del día diez) confirmaba el éxito del Sindicato Único: serían readmitidos los tres despedidos y desaparecería el Comité paritario del ramo de la construcción cuya ineficacia había quedado demostrada. Informaba de lo sucedido en la calle: paro general, incluidos los dos periódicos, intentos de cortar el abastecimiento de pan y leche, sablazos y algunos tiros por parte de las fuerzas de orden público, foco principal concentrado en la parte vieja (Correría y Zapatería) donde se han efectuado disparos (tres detenidos por ese motivo) contra la guardia civil que respondió con sus mausers, herido y detenido un huelguista, siguen las detenciones, muerto por la guardia civil un obrero municipal al parecer ajeno al conflicto, entrevista del comité de huelga de la CNT (encarcelado) y el comité metalúrgico, etc.

26 ABC, 12-10-1930.

27 Solidaridad Obrera del día 14 señalaba el fin de la huelga tras la celebración de una asamblea en la madrugada del sábado que acordó darla por finalizada por 669 votos contra 261 y más de 3.000 abstenciones, eso sí condicionada a la supresión de los comités paritarios que habían demostrado su ineficacia.

28 La Vanguardia, 14-10-1930, 15-10-1930 y ABC, 14-10-1930. En ABC de 16-10-1930 y 17-10-1930 se dice que el juzgado militar ha decretado la libertad provisional para Mauricio Izquierdo, José García Castañeda y Ramón Ojanguren, al tiempo que se notifica auto de procesamiento, por insultos a la fuerza pública, a Pedro Arroyades (se refiere a Arróyabe), Hermenegildo Ruiz, Bernabé Villambiste, Dionisio Vilumbrales y Benito Paniagua. En el ABC de 28-10-1930 se dice que el Sindicato Único se ha dirigido al gobernador pidiendo la reapertura del local sindical y que los siete detenidos, sujetos a procesos militares, han nombrado como defensores a varios capitanes y oficiales de la guarnición vitoriana.

29 La Libertad, 7-10-1930 y 8-10-1930. La Libertad no se pudo publicar los días 9, 10 y 11.

30 La Revista Blanca 179. Su convocatoria y orden del día en Solidaridad Obrera de 2-9-1930 y 4-9-1930. Amplia reseña, con lista de delegados, en Tierra y Libertad, 8-11-1930. Manuel Fernández Vallejo representó a Calahorra, Bilbao y Vitoria. Además diversos sindicatos y secciones de camareros delegaron en el Comité de Relaciones del ramo, entre ellos el Sindicato Único La Alianza de Vitoria.

31 En Solidaridad Obrera de 26-10-1932 leemos una nota del Sindicato Metalúrgico de Vitoria en la que se dirige a todos los sindicaros y compañeros de la región catalana apoyando la decisión tomada en el «caso Sabadell», o sea, la expulsión de los sindicalistas políticos, sindicatos pseudorevolucionarios y señalando que no permitirán la más mínima alteración de los principios y finalidades revolucionarias a las que aspira la CNT, o sea, el comunismo libertario.
En Solidaridad Obrera de 22-7-1934 se publica otra nota del Sindicato Metalúrgico en el que deja claro que en ese sindicato no existen treintistas ni pestañistas y una vez más «hacemos en esta nota auto de fe de los ideales anárquicos».

32 Solidaridad Obrera, de 26-10-1930 informa escuetamente de que se ha solucionado tras una reunión con el gobernador.

33 Huelga de hojalateros desde el 11 de noviembre (ABC, 11-11-1930), resuelta el día 15. (ABC, 16-11-1930).

34 ABC, 28-12-1930: El gobernador levanta el cierre de la Federación de Sociedades Obreras.

35 El sindicato ya había sido clausurado en octubre, de hecho el día 21 la CNT pidió al gobernador la apertura del mismo (La Libertad, 21-10-1930), sin que sepamos si lo lograron. A fines de noviembre sí estaba abierto: el gobernador el día 27 accede a la celebración de una conferencia de Isaac Puente en la sede del sindicato (La Libertad, 27-11-1931).

36 La Libertad, 15-12-1930 y Heraldo Alavés, 15-12-1930. Sucesos de Jaca, tranquilidad en Vitoria: se declara la huelga pacífica con bastante seguimiento (trabajan menos de cien asalariados en Ajuria).
El 17 de diciembre (ABC, 18-12-1930) informa de que llegó a Vitoria una compañía del segundo de montaña proveniente de Jaca. En ABC del 19-12-1930, leemos: abiertas todas las fábricas metalúrgicas entraron 202 obreros (ayer 96)…virtualmente terminada la huelga.
Antonio Rivera, La utopía futura (Vitoria, 2008), 183.

37 ABC, 16-1-1931.

38 En La Vanguardia, 24-2-1931, leemos que una nutrida representación de obreros sin trabajo visitó al alcaide interino para rogarle que se procure emplearlos, contestándoles que se había gastado totalmente la cantidad presupuestada; pero que en vista de la situación se había enviado una exposición al Gobierno solicitando que facilitara alguna cantidad. La misma comisión visitó la redacción de los diarios a suplicar que las cantidades recogidas en la subscripción abierta a su favor, les sean entregadas cuanto antes, en atención a su situación angustiosa. En La Vanguardia, 26-2-1931, de nuevo una comisión de obreros sin trabajo de diversos oficios solicitó al gobernador que influyera para que fueran admitidos en algún taller y activara la distribución de las cantidades recaudadas en la suscripción popular. El gobernador se comprometió a nombrar una comisión.
En ABC, 5-3-1931 el alcalde se muestra muy preocupado por el paro obrero: la Caja de Ahorros no da dinero, el ayuntamiento despide obreros para turnarlos con parados.

39 La Vanguardia, 15-2-1931.

40 La Vanguardia, 8-3-1931, que precisaba que el acto se fijaba para las doce de la mañana, partiría de la plaza de Alfonso XIII, recorrería las calles de Dato y General Álava y una comisión entregaría una petición al gobernador civil. Tanto ABC como La Vanguardia del 10-3-1931 informaron del desarrollo de la manifestación: celebrada dentro del mayor orden, la comisión fue recibida «afectuosamente» por el Gobernador que les aseguró que deseaba tanto como ellos conseguir los propósitos de los manifestantes y que elevaría sus conclusiones al Gobierno. La Libertad, 7-3-1931 (convocatoria) y 9-3-1931 (desarrollo) informó en el mismo tono de mutua comprensión entre el Gobernador y los convocantes (socialistas y republicanos).

41 La Libertad, 15-12-1930, 2-2-1931, 26-2-1931. Clausurada el 15 de diciembre de 1930, fueron varias las comisiones del Sindicato (30 de diciembre de 1930, dos de febrero de 1931, 26 de febrero de 1931) que solicitaron del gobernador su reapertura así como la liberación de los compañeros presos, sin éxito. El poncio argumentaba «mientras no se sujeten a lo preceptuado a este respecto, haciéndose preciso la presentación de un nuevo reglamento, constitución de Junta Directiva y una porción de detalles que se consideran precisos…»

42 La Vanguardia, 15-3-1931 y ABC, 17-3-1931.

43 La Libertad, 4-4-1931.

44 ABC, 25-3-1931 y La Vanguardia, 9-4-1931.

 

Días de Memoria:
22 de mayo de 1938
FUGA DEL FUERTE DE SAN CRISTÓBAL

Fuerte de San Cristóbal

Fuerte de San Cristóbal
Berrioplano (Navarra)

El 22 de mayo de 1938 tuvo lugar la fuga del Fuerte de San Cristóbal, la evasión más numerosa de presos en la historia de Europa: 795 personas buscaron la libertad. El fuerte ubicado en el monte Ezkaba, próximo a Pamplona, proyectado como fortaleza militar, pronto tornada obsoleta, pasó a convertirse en prisión. Durante la guerra llegó a acoger a más de dos mil presos en su inmensa mayoría políticos. El hambre, las enfermedades y las penalidades la hicieron insoportable, motivos principales de la fuga. El 22 de mayo de 1938 un grupo de reclusos tras haberse apoderado de parte del recinto, abrió las puertas que daban al exterior y por allí escaparon los 795 indicados. La fuga fue velozmente detectada y la persecución fue implacable: a 207 se les aplicó la ley de fugas (asesinados sobre el terreno), 585 fueron capturados y en los días siguientes torturados y 14 fueron condenados a muerte y fusilados en Pamplona, 8-9-1938, acusados de promotores. Sólo tres, Jovino Fernández (cenetista leonés), Jose Marinero y Valentin Lorenzo, consiguieron alcanzar Francia y con ello la ansiada libertad. Más de la mitad de los presos no quiso huir por estar convencidos de que se trataba de una trampa urdida por los carceleros para aniquilarlos. Vista la presteza con que fue abortada, la eficacia con que los represores actuaron y los terribles resultados cosechados no es descartable que la dirección del presidio tuviera conocimiento de la misma y la “permitiera”. Los carceleros estaban bien pertrechados para la caza. Los que no quisieron huir tuvieron la razón de su parte.

En San Cristóbal penaron en algún momento de sus vidas numerosos confederales alaveses: José Aguirre, Francisco de Armentia, Joaquín Arróyabe, Tomás Gaona, Macario García de Albéniz, Segundo Hernández, Tomás Herreros, Emilio Ibisate, Lavier Lezana, Salvador López de de Arcaute, Jorge Lopez de Vicuña, Alejandro Mardones, Tomás Mardones, Máximo Sainz, Ángel Santamaría, Ángel, José y Saturnino Sauquillo, José Vidal, Angel, Gerardo y Rafael Viyuela.

Cinco de ellos fueron asesinados en el infausto día de la fuga: Joaquín Arroyabe Alegría, Segundo Hernández Blanco, Emilio Ibisate Martínez de Apellániz, Alejandro Mardones Llorente y Máximo Sainz Plaza. Otros cuatro corrieron la misma suerte en esa ergástula en otras fechas: Francisco de Armentia Benito, Jorge López de Vicuña Martínez de Apellániz, Tomás Mardones Llorente y Ángel Santamaría Legaria.

San Cristóbal. Fuerte, fortaleza y cárcel. Hambre, enfermedades y torturas. Cementerio para nueve confederales alaveses.

Días de Memoria:1 de marzo de 1909NACIMIENTO DE ÁNGEL RUIZ DE PINEDO GONZÁLEZ

Ángel Adrián Ruiz de Pinedo González

Ángel Adrián Ruiz de Pinedo González

El uno de marzo de 1909 nació en Vitoria Ángel Adrián Ruiz de Pinedo González, anarquista y confederal, médico de profesión, como Isaac Puente (de quien fue amigo fraterno) y Cándido López de Ullívarri, los tres confederales y anarquistas en Álava, para desmentir el tópico de que la CNT era una banda de desharrapados.

Estudió el bachillerato en el instituto de su ciudad natal y medicina en Oviedo (1923-1924), Barcelona (1924-1929), donde se subió al carro libertario, y Santiago (1929-1932). En la ciudad gallega ocupó la presidencia con su fundación del Sindicato de Sanidad de la CNT en 1931.

Ejerció la medicina en la localidad alavesa de Pobes, y desde allí se desplazaba a Maeztu, lugar de residencia de Puente, y Vitoria en bicicleta.

Detenido en diferentes ocasiones y de modo relevante en enero de 1933 (implicado en el oscuro asunto de las bombas de Igualada, preso gubernativo desde el 18 de enero) y el 23 de julio de 1933 en redada contra los confederales ordenada por la dirección general de seguridad que llevó a más de sesenta militantes (Pedro Olazagutia, Braulio Quintana, Nicolás González, Víctor Varela, Isaac Puente, Bernabé Villambiste, David Alday, Albino Arpón, Constantino García, Antonio Hernández, Faustino Herrera, Sabino Landa, Antonio López de Calle, Joaquín Manzano, Félix Ruiz, Teodosio San Miguel entre otros) a la cárcel y clausuró la sede del sindicato vitoriano, en típica razzia de amedrentamiento hacia quienes no bajaban la cabeza ante el poder constituido.

Sublevado el fascio en 1936, fue encarcelado en Vitoria (28 de julio) y después encerrado en el campo de concentración de Miranda de Ebro, juzgado y condenado el 29 de febrero de 1940 a tan solo cuatro años porque contó con avalistas influyentes y ya la fiebre asesina había amainado y se le concedió la libertad atenuada ese mismo mes.

En los años siguientes se mantuvo correoso en la clandestinidad hasta su detención y encarcelamiento el 23 de agosto de 1945, en incursión policial que alcanzó a una veintena de resistentes (Fidel Arenchadieta, Manuel Canto, Mariano Díez, Antonio Galdeano, Francisco Glaría, Eustaquio Iracheta, Isidro Manso, Clemente Martínez, Pablo Moreno, Fermín Muruzábal, Modesto Navarrete, J. J. Ruiz de Gauna, Ángel Ruiz de Pinedo, Octavio Salazar, José Santiago, Rufino Trincado, Antonio Vera Arroyuelo, Jesús Villa) acusados todos de asociación ilícita y propaganda ilegal.

Se le liberó el 24 de noviembre y al poco tomó el camino de Francia (tras casarse en febrero de 1946 con Felisa Bartolomé Berasategui).

Asentado en Venezuela desde el dos de septiembre de 1948 (residió sucesivamente en Caracas, San Carlos y Mérida), obtuvo la nacionalidad venezolana en 1953 y trabajó en su profesión entregado sobre todo a la prevención de la tuberculosis.

Próximo ya su fin, retornó a Vitoria en 1973, donde falleció el siete de mayo de 1975. Está enterrado en el panteón familiar del cementerio de Santa Isabel.

Documentos Históricos:
EPISODIOS DEL FRENTE
Recorte CNT del Norte, 16 de enero de 1937

Episodios del frente. CNT del Norte 16-1-37Se trata de un recorte del periódico CNT del Norte, en su edición del sábado 16 de enero de 1937.

Es un artículo firmado por un miliciano del 4º batallón de la CNT, también conocido como Sacco y Vanzetti (en memoria de los anarquistas italianos Nicola Sacco y Bartolomé Vanzetti, procesados y ejecutados en EE.UU. en 1927). Este batallón estaba compuesto por compañeros guipuzcoanos reforzados más tarde por vizcaínos, pero como vemos en este documento, también reforzaban sus filas compañeros de otras procedencias pasados desde el bando enemigo.

Se muestra un día de calma en el Frente de Álava durante la Guerra Civil, en el sector del valle de Aiala, en el que unos soldados del otro bando se pasan, como muchos otros, a las filas del batallón y traen noticias del otro lado.

Nos cuenta entonces el salvajismo de la represión en la retaguardia enemiga y los sentimientos, esperanzas e ilusiones de los que, voluntariamente, habían acudido al frente para luchar por las ideas libertarias.

Se transcribe a continuación el texto del artículo para facilitar su lectura:

Episodios del frente
Está amaneciendo. Calma absoluta en todo el sector. Estamos en las posiciones del Cuarto Batallón de la C. N. T. Desde aquí y a nuestros pies, se divisa casi toda Ayala, envuelta en la bruma de la mañana.
Pensamos: Estarán muchísimos de sus moradores, esperando nuestro esfuerzo brioso que los liberte del yugo despótico a que los tiene sometidos el fascismo criminal.
Allá, casi al fondo se aprecia claramente una ciudad: Vitoria.
La luz de la mañana cabrillea en los tejados y cristales, como queriéndonos mostrar su impaciencia por lo que estamos tardando en llegar a implantar el derecho humano, de que tan necesario está ese pueblo, tiranizado hasta ahora por caciques y militares.
De pronto, algunas voces se oyen en nuestras avanzadillas. Se agrupan los milicianos. Inquirimos: ¿Qué sucede?
Diligentes, nos llegamos al lugar de los hechos.
Es lo del día; lo de todos los días. Dos soldados que como todos los del campo contrario, están moralmente a nuestro lado, acaban de presentarse a nuestras filas con armamento y abundante munición.
Al llegar al puesto de la Primera Compañía y Ametralladoras, encuentran compañeros conocidos y del mismo pueblo, que también estuvieron con los facciosos y se pasaron anteriormente.
Saludos, apretones de manos y abrazos efusivos.
Uno de los milicianos pasados anteriormente, pregunta de pronto con alguna ansiedad:
-¿Qué ocurre por allí?-
La respuesta no puede ser más trágica:
-Tienes que tener ánimo-le dicen-. Han fusilado a tu padre a tu madre y a tres hermanos.
El otro no habla, pero con la mirada también interroga y la respuesta es asímismo fatal: «Han sido fusilados tus padres en venganza de haberte pasado a nuestro lado.»
El dolor sobrepasa el ánimo, que deja escaparse algunos sollozos, que dan a la escena un patetismo tan conmovedor que no podemos evitar que algunas lágrimas surquen por nuestras mejillas. Pero los más, crispan los puños de rabia, y alguien los alza amenazadores.
Acude un teniente de ametralladoras, que pregunta por su hermano. ¡También fusilado!
Todas las miradas llenas de odio, se dirigen hacia Vitoria y Logroño. ¡Ah, cuando vayamos! No nos vengaremos, sino que simplemente, haremos justicia. ¡Sí, justicia piden esos padres fusilados sin culpa alguna; sin más delito que tener hijos que amaban la libertad más que la propia vida!
Por un momento, me acuerdo de los fascistas disfrazados y descubiertos que tranquilamente deambulan por Bilbao, dedicados tal vez al espionaje. Tendiendo la red en que han de estrangularnos. Y constatamos la diferencia de conducta entre ellos y nosotros. Ellos, matando mujeres indefensas para dejar libre la retaguardia y por el simple afán de vengarse. Nosotros, por el contrario, infinitamente más ecuánimes y bondadosos, -hasta el abandono-, tal vez porque pensamos en que si obráramos como ellos podríamos nublar nuestra conciencia con la sangre de algún poobre inocente, y pagaran las consecuencias los que menos culpa tienen.
Salgo de mí y escucho:
-En la Rioja -dicen-, no quedan casi hombres. Se ha fusilado en masa por simples denuncias y venganzas personales.
«Cenicero, Briones, Haro, etc., no son sino cementerios, donde el que ha sobrevivido -que son escasísimos-, está sometido a la más feroz tiranía y al más odioso silencio.»
Sobrecogido por la ira, me aparto del grupo.
Ya es de día y nuestros cañones comienzan a hablar en su terrible lenguaje. Sus tiros eficacísimos siembran el pánico en el campo enemigo.
Volvemos a mirar a Vitoria, que a la luz del sol parece doblemente codiciable.
Se aprecian claramente, cómo entran y salen trenes como para darnos envidia de no poder viajar en ellos. Pero no tenemos prisa. Es decir, sí, la tenemos pero hay que sujetarse a lo que ordenen. Y decimos mentalmente: ¡Pronto llegaremos, compañeros!
Han pasado unos días. El Cuarto de la C. N. T. descansa en Bilbao…
Hasta otra.
UN MILICIANO DEL CUARTO BATALLON DE LA C. N. T.