{"id":1118,"date":"2016-01-30T19:11:10","date_gmt":"2016-01-30T19:11:10","guid":{"rendered":"http:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/?p=1118"},"modified":"2020-07-01T01:31:18","modified_gmt":"2020-07-01T01:31:18","slug":"documentos-historicos-el-batallon-isaac-puente-en-el-frente-de-villarreal-cnt-del-norte-28-de-enero-de-1937","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/documentos-historicos-el-batallon-isaac-puente-en-el-frente-de-villarreal-cnt-del-norte-28-de-enero-de-1937\/","title":{"rendered":"EL BATALL\u00d3N ISAAC PUENTE EN EL FRENTE DE VILLARREAL. <\/br>CNT del Norte, 28 de enero de 1937"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_1136\" aria-describedby=\"caption-attachment-1136\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/01\/reportaje_batallon_isaac_puente_ubidea_cnt_del_norte_28-1-1937.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1136\" title=\"Reportaje con el Batall\u00f3n Isaac Puente en Ub\u00eddea en CNT del Norte del 28 de enero de 1937\" src=\"http:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/01\/reportaje_batallon_isaac_puente_ubidea_cnt_del_norte_28-1-1937-832x1024.gif\" alt=\"Reportaje en CNT del Norte del 28 de enero de 1937\" width=\"550\" height=\"677\" srcset=\"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/01\/reportaje_batallon_isaac_puente_ubidea_cnt_del_norte_28-1-1937-832x1024.gif 832w, https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/01\/reportaje_batallon_isaac_puente_ubidea_cnt_del_norte_28-1-1937-406x500.gif 406w, https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/01\/reportaje_batallon_isaac_puente_ubidea_cnt_del_norte_28-1-1937-20x24.gif 20w, https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/01\/reportaje_batallon_isaac_puente_ubidea_cnt_del_norte_28-1-1937-29x36.gif 29w, https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/01\/reportaje_batallon_isaac_puente_ubidea_cnt_del_norte_28-1-1937-39x48.gif 39w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1136\" class=\"wp-caption-text\">Reportaje con el Batall\u00f3n Isaac Puente en Ub\u00eddea.<br \/><em>CNT del Norte<\/em> del 28 de enero de 1937<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este reportaje, publicado en el peri\u00f3dico CNT del Norte del 28 de enero de 1937 y realizado por la periodista libertaria Cecilia Garc\u00eda de Guilarte, nos muestra la vida cotidiana en el frente de \u00c1lava durante la Guerra Civil.<\/p>\n<p>Visitamos las posiciones m\u00e1s avanzadas del Batall\u00f3n Isaac Puente, que por estas fechas estaba desplegado en la zona de Villarreal, en un tiempo de calma en el frente, tras haberse estabilizado las posiciones despu\u00e9s de la Batalla de Villarreal.<\/p>\n<p>La dureza de la guerra y de la vida en el frente queda reflejada en este Documento Hist\u00f3rico, gracias al que podemos ser testigos de las esperanzas, alegr\u00edas y tristezas de aquellos compa\u00f1eros que dieron todo en la lucha por la libertad, y en defensa de su idea del mundo, del mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones.<\/p>\n<p>Se transcribe a continuaci\u00f3n el texto del reportaje para facilitar su lectura. Hemos puesto entre par\u00e9ntesis, con puntos suspensivos, las partes que la censura de guerra elimin\u00f3 del reportaje, y nos hemos permitido, entre signos de interrogaci\u00f3n, intentar completar alg\u00fan texto faltante con lo que, muy posiblemente, estaba escrito en el original de Cecilia Garc\u00eda de Guilarte.<\/p>\n<blockquote><p><em><strong>Reportajes de CNT<\/strong><\/p>\n<p>Nuestra reporter, visita las posiciones del Batall\u00f3n \u00abIsaac Puente\u00bb en Ub\u00eddea.<\/p>\n<p>El d\u00eda es espl\u00e9ndido, a pesar del fr\u00edo cortante, muy propio de esta ma\u00f1ana de enero. Apenas hace una hora que ha amanecido y ya en Ub\u00eddea se nota el movimiento propio de las zonas de guerra. Unos cuantos compa\u00f1eros del (&#8230;\u00bfIsaac Puente?) nos han saludado en la plaza y juntos emprendemos la marcha hacia las posiciones del batall\u00f3n en las faldas del Gorbea.<br \/>\nHace ya algunos d\u00edas que no visit\u00e1bamos este frente y nos sorprende el progreso que se nota. Est\u00e1 all\u00ed el batall\u00f3n (&#8230;\u00bfDisciplinario?) seg\u00fan nos informan, y tras los prisioneros de guerra que trabajan, va quedando un camino perfectamente trazado. Por lo dem\u00e1s, el ascenso es duro y la tierra h\u00fameda por la reciente helada dificulta grandemente la marcha.<br \/>\nDe vez en cuando resuena el ca\u00f1\u00f3n, como si el sonido, recorriendo a saltos el monte, llegase a nuestros o\u00eddos para recordarnos que Espa\u00f1a se desangra en una guerra civil, de crueldad insospechada.<br \/>\nUn viento fuerte acent\u00faa el fr\u00edo que se deja por estas alturas. Despu\u00e9s de hora y media larga por sendas torcidas y barrizales, avistamos los primeros puestos del batall\u00f3n (&#8230;\u00bfIsaac Puente?). Son un grupo de chavolas y tiendas de lona, donde se hace la comida. Blancas columnas de humo se elevan al cielo como si quisieran cubrirlo de grises cendales que ocultasen el sol amarillento, como deste\u00f1ido.<br \/>\nDiez y ocho d\u00edas llevan los compa\u00f1eros del (&#8230;\u00bfIsaac Puente?) en estas posiciones y cada uno de acuerdo con su car\u00e1cter se ha constru\u00eddo su habitaci\u00f3n con el m\u00e1ximo de comodidades posibles. Algunos han agrupado sus viviendas formando una peque\u00f1a comuna. Otros se alejan de los grupos y a medida que avanzamos hacia las posiciones, nos encontramos con algunos compa\u00f1eros que salen de sus \u00abcasas\u00bb, hundidas en la tierra. Nos miran con curiosidad hasta reconocernos y nos saludan alegremente. Me parecen pac\u00edficos moradores de la caverna prehist\u00f3rica y a darles este aspecto contribuye grandemente la barba de dos semanas y en algunos casos, las pieles de oveja con que combaten el fr\u00edo.<br \/>\n&#8211; Calma, \u00bfeh?<br \/>\n&#8211; S\u00ed, demasiada calma, compa\u00f1eros.<br \/>\n&#8211; \u00bfA qu\u00e9 distancia se encuentra el enemigo?<br \/>\nLa artiller\u00eda fascista dispara sus bater\u00edas a cortos int\u00e9rvalos, y la nuestra contesta. Junto a las trincheras enemigas se levantan negras columnas de humo despu\u00e9s de cada disparo. Seguimos atentos esta lucha y los prism\u00e1ticos nos acercan de vez en cuando la figura borrosa de algunos enemigos, que se pierden tras una loma, ocult\u00e1ndose a nuestra vista.<br \/>\nM\u00e1s arriba, saludamos al sargento Valle, siempre optimista.<br \/>\n&#8211; Comer\u00e9is con nosotros, \u00bfqu\u00e9 os parece?<br \/>\n&#8211; Bien. Al volver entraremos en vuestro \u00abhotel\u00bb.<br \/>\n&#8211; Hoy pod\u00e9is hacerlo seguros de que comer\u00e9is. Ayer subimos al Gorbea y los compa\u00f1eros nacionalistas, muy amables, nos dieron algo de lo que por aqu\u00ed escasea. Tenemos carne de oveja y miel.<br \/>\n&#8211; Un banquete, amigo. Volveremos, no lo dud\u00e9is.<br \/>\nHa cesado el viento y gruesas gotas heladas caen ruidosamente. A int\u00e9rvalos la ametralladora suena como m\u00fasica de entierro sin corbata negra. Apenas visible, entre brumas, Vitoria; al fondo y a la izquierda, Villarreal, protegida por un pinar que pone en el paisaje una mancha obscura, verdinegra. Un grupo de compa\u00f1eros, junto a los parapetos, nos sale al encuentro.<br \/>\n&#8211; Mal d\u00eda hab\u00e9is escogido &#8211; nos dicen.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, no pasar\u00e1 sin que nos mojemos. \u00bfSe hace larga la espera?<br \/>\n&#8211; Demasiado larga. M\u00e1s que soldados en guerra, parecemos guardias de Seguridad en un pueblo pac\u00edfico. Para distraernos hemos de recurrir a resoluciones her\u00f3icas. Algunos han reaccionado de forma rom\u00e1ntica y hacen versos a la luna. Por la otra parte debe ocurrir algo parecido.<br \/>\nEntre nuestras posiciones y las del enemigo, queda un llano en descubierto, bastante extenso. Alg\u00fan grupo de casas negruzcas aqu\u00ed y all\u00e1.<br \/>\n&#8211; \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el l\u00edmite de nuestros dominios? &#8211; pregunto.<br \/>\n&#8211; Aqu\u00ed &#8211; me dicen &#8211; el blanco es dif\u00edcil; pero bajar al llano es correr una aventura.<br \/>\n&#8211; El peligro, desde luego &#8211; me dice uno de los valientes capitanes del (&#8230;\u00bfIsaac Puente?) &#8211; es relativo. Nosotros bajamos con frecuencia hasta aquel pueblo de la derecha, que seg\u00fan creo se llama Mur\u00faa; al que tambi\u00e9n, al parecer, hacen incursiones los fascistas. Nunca nos encontramos con ellos, pero tengo mis motivos para creer que les iba a quedar el recuerdo. Por la izquierda llegamos hasta un caser\u00edo que ocultan aquellos pinos, donde hay colmenas que nos surten de miel.<br \/>\n&#8211; \u00bfCrees t\u00fa que ser\u00e1 dif\u00edcil bajar ahora? &#8211; le pregunto acariciando una idea.<br \/>\n&#8211; Yo creo que no, desde luego, tomando algunas precauciones.<br \/>\nContemplando desde arriba el pueblecito abandonado empieza a parecerme suicida mi deseo, pero se trata de compensar la falta de emoci\u00f3n e inter\u00e9s que pudiera haber en la informaci\u00f3n. Creo que si existiese grave peligro, mis amigos no me hubieran dejado bajar, m\u00e1s a pesar de esta convinci\u00f3n me parece que voy a correr una aventura digna de un narrador americano o un franc\u00e9s de la vieja escuela folletinesca. As\u00ed como un paseo por Vitoria o algo m\u00e1s terrible. Claro que esto es exagerar un poco y yo me lo confieso; pero de otra forma resulta la vida tan sosa, que no est\u00e1 de m\u00e1s espolvorearla con la sal de la fantas\u00eda. Internarse en Mur\u00faa corriendo el peligro de topar con alg\u00fan requet\u00e9 excursionista, ser\u00e1 una tonter\u00eda, pero todo el mundo no lo hace.<br \/>\nBajar el monte es ya una dificultad. La tierra est\u00e1 mojada y se resbala con facilidad. Llueve con bastante fuerza y la niebla m\u00e1s cerrada cada vez desdibuja los contornos rest\u00e1ndoles energ\u00eda y haciendo el paisaje cochambroso, de un gris amarillento que parece sucio. de entre girones brumosos, la torre de la iglesia de Villarreal (&#8230;) parece levantarse curiosa, como un muerto que de pronto se hubiese cansado de estar tumbado sin ver ni oir.<br \/>\nHace ya un rato que caminamos. Con los prism\u00e1ticos se ven las casas del pueblo, cuyas puertas y ventanas cerradas dan la sensaci\u00f3n de una calma absoluta. Se extreman las precauciones. Avanzamos por la falda del monte, dejando el pueblo a la izquierda, a fin de que las casas nos preserven de un posible fuego enemigo.<br \/>\nProtegi\u00e9ndonos con los helechos, caminamos inclinados como si busc\u00e1ramos algo en el suelo.<br \/>\nA m\u00ed se me ocurre de repente, que en esta posici\u00f3n debemos ofrecer un cuadro rid\u00edculo y me levanto. Solo ha sido un instante. Como los dientes de un t\u00edsico enfebrecido, ha casta\u00f1eado una ametralladora. Un grito fino, atildado y compuesto, ha llegado hasta mi garganta; pero creo que ha sentido tanto susto, que se ha vuelto presuroso, haci\u00e9ndome cosquillas en los pies.<br \/>\n&#8211; Es nuestra &#8211; aclara un compa\u00f1ero &#8211; ten\u00edan que probarlas para limpiar de telara\u00f1as el ca\u00f1o.<br \/>\n&#8211; \u00bfEst\u00e1s seguro?<br \/>\nTodos han debido notar una gran inquietud en mi pregunta, porque se r\u00eden de buena gana.<br \/>\n&#8211; No temas &#8211; me dicen &#8211; la est\u00e1n probando, pero puedes estar segura de que funcionar\u00eda bien si nos hiciese falta.<br \/>\nNo estoy muy convencida. Creo que en lugar de caminar as\u00ed, deber\u00edamos arrastrarnos por el suelo. Si no fuera porque me fastidia ensuciarme la ropa, lo har\u00eda.<br \/>\nVamos a entrar en el pueblo. Ha dejado de llover y el sol en el cielo es como una hostia aureolada de luz hiriente. Hay un silencio molesto en lo que nos rodea y el pueblo est\u00e1 lleno de una calma desoladora. Una puerta abierta por casualidad, nos deja ver la cuadra vac\u00eda, como si las vacas que dicen de constancia y de trabajo, hubiesen sido tragadas por la tierra. Las calles est\u00e1n llenas de barro, un barro rojizo en el que se aprecian huellas inequ\u00edvocas de zapatos de monte.<br \/>\n&#8211; Esto es nuevo &#8211; dice uno de los compa\u00f1eros que camina junto a m\u00ed.<br \/>\n&#8211; Cierto &#8211; le contestan -, no estaban hace tres d\u00edas.<br \/>\nSuena de nuevo la ametralladora y el ca\u00f1\u00f3n intenta en vano obscurecer el cielo con el humo negro de sus explosiones, que se pierde, se diluye en el ascenso agotador.<br \/>\nDecidimos volver a las posiciones. Alguien recuerda que necesita una cacerola para hacerse la comida y subimos a la casa, que qued\u00f3 abierta, por si pudi\u00e9ramos hallarla.<br \/>\nHay cacharros all\u00ed. Todo est\u00e1 igual. Pero el fuego dej\u00f3 enfriar sus cenizas. En la silla, junto al hogar, falta la \u00abetxekoandre\u00bb con su labor de agujas, un calcet\u00edn interminable. Los nietos alborotadores y la \u00abandr\u00eda\u00bb diligente. Ha pasado la guerra. Todo est\u00e1 angustiosamente triste. Hasta un gato flaco y ennegrecido como si se hubiese hecho vegetariano, que se frota en nuestras piernas como pidiendo que lo llevemos con nosotros.<br \/>\nDesde una ventana del piso alto, pueden apreciarse a simple vista las trincheras enemigas, as\u00ed como la doble alambrada. Se ve que perdieron impetuosidad y saben que en lo sucesivo habr\u00e1n de luchar en defensiva.<br \/>\n&#8211; Telas de ara\u00f1a &#8211; me dicen -, el d\u00eda que nos den la orden de avance.<br \/>\n&#8211; Es hora de terminar ya con esto &#8211; dice un joven libertario -. \u00bfQu\u00e9 se dice en Bilbao? Apenas si nos llegan noticias.<br \/>\n&#8211; Lo de siempre &#8211; les digo -. Se tiene confianza en vosotros y en el triunfo.<br \/>\n&#8211; No nos faltan \u00e1nimos. La Europa proletaria y liberal, no quedar\u00e1 defraudada; pero es lamentable que dure tanto la guerra, mientras la tierra muere de deseos por recibir en sus entra\u00f1as la semilla del trabajo.<br \/>\nCaminamos silenciosos, como si toda la literatura antiguerrera que fortaleci\u00f3 en nosotros el esp\u00edritu pacifista, nos atenazase la garganta estrangulando nuestras palabras.<br \/>\n&#8211; La lucha enardece y es m\u00e1s triste la vida en el frente cuando la calma nos lleva a reflexionar. Cuando contemplamos los campos abandonados y la muerte como ramera irredenta, abrazada a tantas vidas j\u00f3venes. All\u00ed, en aquel caser\u00edo que ocultan apenas los pinos y donde bien pudiera esconderse la vida, unos cuerpos carbonizados lanzan al mundo el anatema de su condenaci\u00f3n&#8230;<br \/>\n&#8211; No recuerdes lo que todos queremos olvidar, compa\u00f1ero &#8211; dice un capit\u00e1n del (&#8230;\u00bfIsaac Puente?) a nuestro joven amigo -. Se impone la lucha y no es hora de hablar, por cruel que esto nos parezca.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, es hora de luchar &#8211; contesta \u00e9ste -, y s\u00f3lo con el total exterminio del fascismo tendr\u00e1 fin esta lucha. No consentiremos otros arreglos. Nuestros ca\u00f1ones deben firmar la paz.<br \/>\nHemos llegado a las primeras posiciones. El sargento Valle nos grita de nuevo su invitaci\u00f3n. Y all\u00ed nos vamos, col\u00e1ndonos por el agujero de su madriguera.<br \/>\nLa comida es excelente y el apetito no peque\u00f1o. En un infiernillo en el que el cognac sustituye al alcohol, se nos prepara el caf\u00e9. Nuestro amigo, liberado por un d\u00eda de los garbanzos, los deja pasar con un desd\u00e9n digno de los moradores del Olimpo.<br \/>\nDespu\u00e9s de la comida, numerosos compa\u00f1eros se nos re\u00fanen y charlamos un rato. Buen plantel de juventud y optimismo tiene el (&#8230;\u00bfIsaac Puente?). Garant\u00eda de un ma\u00f1ana espl\u00e9ndido. Nos despedimos.<br \/>\n&#8211; Salud y \u00e1nimos &#8211; les digo.<br \/>\n&#8211; No nos faltan. Deseamos ser los primeros en entrar en Vitoria, donde cay\u00f3 v\u00edctima del fascismo castrador nuestro compa\u00f1ero Isaac Puente. Y lo conseguiremos, porque en la lucha nos alentar\u00e1 el af\u00e1n de vengar su vida, tan cara a nuestra querida C. N. T.<br \/>\n&#8211; \u00a1Salud! &#8211; Y a\u00fan se agitan los brazos en muda despedida. El grito, salido de chavolas y parapetos, presta al campo el aroma de su c\u00e1lida fraternidad. Todo nuestro trabajo ser\u00e1 poco, si hemos de pagar el sacrificio de los que enarbolaron la blanca bandera de la paz y hoy alientan esta guerra, santificada por el anhelo liberador del pueblo espa\u00f1ol.<br \/>\n(&#8230;)<br \/>\n&#8211; \u00a1Salud!<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Este reportaje, publicado en el peri\u00f3dico CNT del Norte del 28 de enero de 1937 y realizado por la periodista libertaria Cecilia Garc\u00eda de Guilarte, nos muestra la vida cotidiana en el frente de \u00c1lava durante la Guerra Civil. &hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1136,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[8],"class_list":["post-1118","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos-historicos","tag-documentos-historicos"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/01\/reportaje_batallon_isaac_puente_ubidea_cnt_del_norte_28-1-1937.gif","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p58fhe-i2","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1118","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1118"}],"version-history":[{"count":28,"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1118\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1145,"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1118\/revisions\/1145"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1136"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vitoria.cnt.es\/mh\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}