Ene 09 2008

(sin título)

Las trabajadoras y trabajadores de limpieza de Metro de Madrid han dado un ejemplo de lucha con una huelga muy combativa en la que la presión contra la patronal ha conseguido arrancar de ésta la concesión de unos derechos que cumplen una gran parte de la tabla reivindicativa.

Madrilgo metroko langileak egindako greba burrukaria, borrokaren adibide ezin hobea izan da. Ugazaberiaren kontrako presioa erreibindikazio tablaren parte handia betetzen duten eskubide kontzesioa lortu du.

En la última reunión las empresas ofrecieron unos mínimos que parecían aceptables, y sin embargo por lo bajo se reían de los trabajadores. Así mismo gracias a esta lucha se ha conseguido la readmisión de los despedidos y la retirada de todas las denuncias interpuestas por las empresas. En el último momento antes de firmar, la patronal sacó de la manga su última carta, la de la “paz social”. Según esta cláusula, los trabajadores se comprometen a un clima de paz social, renunciando a movilizaciones y huelgas, hasta el año 2011. Los trabajadores firman un acuerdo favorable para ellos, pero renuncian a un derecho mucho más básico de todo/a trabajador/a, el derecho a organizarse e iniciar conflictos colectivos contra aquellos que nos explotan todos los días. Renuncian a una parte importante de la dignidad que aún nos queda a los currantes: la de unirnos y movilizarnos para exigir nuestros derechos cuando lo consideremos oportuno. Por eso la CNT no ha firmado el acuerdo y hemos defendido en la última asamblea de trabajadores seguir con la lucha mientras haya paz social, postura que ha sido minoritaria. Entre dos clases antagónicas no se puede firmar ninguna paz social. Eso es castrar las luchas durante los próximos años, atar de pies y manos la conflictividad. No nos extraña que los sindicatos de estado firmen la paz social, porque eso mismo es lo que se firmó en los Pactos de la Moncloa en el 78 para garantizar la existencia en el tiempo del capitalismo y la explotación. La paz social es el modelo en el que se basa el sindicalismo oficial actual: elecciones, subvenciones, liberados, negociación permanente, pacto social…Desde la CNT, como sindicato convocante de esta huelga, denunciamos el comportamiento lamentable de la mayor parte de los sindicatos que han participado en ella. Dejando de lado la traición de CC.OO. a sus propios afiliados al no unirse a la huelga, el resto de sindicatos han demostrado una vez más no estar a la altura. La organización de esta huelga ha sido jerárquica en buena medida. El comité de huelga ha tomado muchas decisiones y los trabajadores otorgan. Las pocas asambleas que se han visto carecían de horizontalidad. Los trabajadores/as no han tomado decisiones más allá de las votaciones sobre si aceptar o no las sucesivas ofertas de la empresa. Hay muchas formas de vulnerar la horizontalidad, y una de las más fáciles es no presentar los temas a debate y votación en las asambleas, y su lugar ocuparlo con la demagogia y el discurso político. El pasado sábado 5 de enero pudimos asistir a una de estas asambleas, que más se parecía a un mitin de campaña electoral de un partido cualquiera. Tras los discursos de los políticos sindicales se subieron al estrado otros políticos (Sindicato de Estudiantes y demás) a soltar su mitin en un acto en el que solo debían hablar los trabajadores/as. En aquella asamblea no se decidió ni se votó absolutamente nada. Como CNT decidimos no hablar, aún convocando la huelga y dejándonos la piel en ella, porque quienes tienen que hablar son los trabajadores. Los mismos sindicatos que el día 5 alentaban la huelga, el día 6 decían todo lo contrario y defendían la cláusula de la paz social. Entre un día y otro ha habido una reunión de dirigentes de UGT y CGT con las empresas al margen del comité de huelga.

Si bien la horizontalidad ha sido escasa, también lo ha sido el apoyo mutuo y la solidaridad que los sindicatos deberían haber mostrado con los huelguistas y con sus propios afiliados/as. En las largas noches de piquetes activos, algo básico para el éxito de la huelga, no se ha visto más que trabajadores/as de limpieza y militantes de CNT. La primera noche ya tuvimos 4 detenidos/as y todos los días se ha salido en mayor o menor medida, incluyendo los días de nochebuena, navidad y demás. No tenemos constancia de un solo piquete organizado por esos sindicatos que ahora se van a adjudicar el éxito de la huelga. Eso sí, en la manifestación bien se ocuparon de repartir cientos de banderitas de plástico entre los trabajadores/as para demostrar su “fuerza

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