Mar 12 2015

Contra el tópico y lo políticamente correcto. Capotazos sin temple

Uno.

Lo público y lo colectivo

Asistimos a un auténtico temporal en defensa de lo público. De repente lo público se ha convertido en una cosa maravillosa. Lo privado se ha identificado con privilegio, negocio canalla, explotación del pobre, egoísmo, feroz individualismo. Por contra lo público se ha teñido de cualidades deslumbrantes: altruísta, pura bondad, la igualdad entre pobres y ricos.

La calle hierve en defensa de lo público. Todos los que viven de lo público se quejan de los recortes. Dicen que lo hacen en defensa de la pobre gente. Y ahí vemos entre otros a jueces y médicos, o sea, lo más proletario del país, clamando contra los poderes establecidos en defensa de lo público, contra la subida de las tasas judiciales, contra la externalización de servicios médicos…que según dicen van a marginar a los más pobres. Algunos, ya viejos, nos preguntamos dónde estaban tan proletarizados gremios en los mil y un conflictos desarrollados por los de a pie, por “esos más pobres” de los que hablan, qué interés han mostrado en que la justicia y las medicina fueran equitativas y qué sustento han dado a esos sectores marginados….Que digan las cosas claras: no quieren que los proletaricen, no quieren que los pongan al nivel de esos pobres, de esos obreros. Están en su derecho, con el cual otros podemos o no coincidir: podemos considerarlo un derecho o podemos interpretarlo como un privilegio. Que no nos vengan contando la milonga de que están defendiendo lo público. En todo caso están defendiendo un concepto de “lo público” que les beneficia.

Desde luego el que escribe no está por lo público, ni está por lo privado. Para ser más exacto está por lo privado en lo que compete a lo individual, está por lo colectivo en lo que compete a lo social, a lo grupal. Lo público según lo hemos ido viendo lo que acarrea es el reforzamiento del estado, del gobierno, de los políticos, del amiguismo, del clientelismo, de la corrupción…la extensión descarada de la subvención, del subsidio, la creación de estructuras intermedias plagadas de gente del partido y el sindicato respectivo, de la familia y de la tribu. Con lo público algunos hacen tan buenos negocios como con los privados. Con esto de lo público pasa como con las pensiones que parece que nos las otorgan gratuitamente los gobiernos cuando somos los que las pagamos, o sea, son nuestras. Lo público, en realidad es un robo a los trabajadores que cotizan para tener una sanidad, una educación, una…no públicas sino colectivas.

Frente a lo público y lo privado se yergue vigoroso, digno, sin ponzoñas, lo colectivo. Lo colectivo como lo público es para todos, pero liberado, saneado, depurado de sanguijuelas político-sindicales, burócratas, parentelas y jefes innecesarios. No confundamos.

Párrafos escritos por Laurencio Ibarra

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