LOS LABIOS APRETADOS EN VITORIA

  • Este documental se proyectará en el local de CNT Vitoria el miércoles día 8 de enero de 2020 a las 19:30 horas y contaremos con la presencia del autor.
  • Soñaron la revolución y la vivieron. Un documental sobre la revolución asturiana de 1934 para no olvidarnos de que nuestros sueños pueden dejar de serlo. “Allí se hablaba de la revolución, de la posibilidad de la revolución como ahora podemos decir nosotros que va a llover, y ya ves, llovió y aquello fue pan comido (…)”.

Cuenta Sergio Montero Fernández que la idea de este documental nació porque es natural de la zona donde se desarrolló la Revolución del treinta y cuatro. Considera que este acontecimiento histórico está prácticamente ausente de la cinematografía, y reconoce que responde a la incomodidad del tema para una buena parte de la izquierda española. Ver que poco a poco se iban apagando las vidas de los protagonistas de los acontecimientos, y con ellos, sus voces, propició que Sergio Montero Fernández se lanzara a la aventura. Desde que nace la idea hasta el estreno del documental pasó una década en la que alternaba entre investigación, documentación y búsqueda de supervivientes de aquellos días que contaran como testigos de primera fila lo acaecido.

“Si, la verdad es que desde que tuvimos la idea de empezar hasta finalizar, se nos ha alargado un poquito. Cuando empezamos a filmar al otro lado del charco, en Buenos Aires y Montevideo (…) cómo llegó allí la revolución, cómo llegaron allí las figuras de la revolución que buscaban cobijo tras la caída del frente norte (…) Cuando inicias un largometraje documental de estas características nunca sabes bien a dónde te va a llevar. Empezamos a tirar del ovillo, y al final la cosa resultó así. Espero que haya merecido la pena tanto trabajo”.

En el documental podemos escuchar voces que cuarenta años de dictadura y más de cuarenta años de desmemoria han intentado ahogar, olvidar e ignorar. La obra se aproxima también a las atroces represalias que sufrieron después, de las que cuesta imaginar la envergadura y dureza: una mujer en Mieres fue condenada a seis años de prisión por haber animado la revolución desde un balcón… Represión física, económica y de todo tipo: un interrogado podía perder su derecho a trabajar…

“Yo estaba en la cama porque vivíamos al pie de la carretera y sentí golpes, y [me dije] qué será, y me asomé a la ventana y ya vi toda la historia de las barricadas. Asomado al balcón, me cachis… así que desayunar y bajar abajo, y levantar adoquines y llevar los barriles de hierro que había, para llenarlos, para que sirvieran de barricadas…”

Al autor le hubiera gustado mostrar el resultado del trabajo creativo y de la investigación a quienes participaron.

“Si, la verdad es que nos hubiera gustado finalizar antes, precisamente para que muchas de las personas que participaron en la película, la pudieran ver. [Pero] de hecho no fue así. Digamos que en el estreno, en octubre de 2018 en el Teatro Filarmónica de Oviedo, tan solo tres quedaban vivos, y solo una persona se desplazó a la sala por cuestiones de movilidad. Pero unos años antes, [cuando] todavía algunos estaban vivos hicimos un pequeño montaje en una sala privada. Algunos pudieron ver la película, no finalizada, pero bueno, al menos pudieron ver algo.”

Ante la escasez de versiones escritas por las manos y lápices de los auténticos protagonistas, narradas en primera persona, el autor del documental decide rescatar y utilizar los Diarios de Florentino Fonseca, escritos durante su exilio en México

“Me tocó vivir una etapa histórica, una encrucijada política, una locura mental donde todo se idealizaba y valoraba: establecer en España la revolución social. Ese fue el sueño de mi juventud. A comienzos de los años treinta España era un gran hervidero político. La joven República en la que habíamos puesto todas nuestras ilusiones de cambio, modernización y renovación, no terminaba de solventar los acuciantes problemas de las clases populares que fuimos quienes con más ímpetu luchamos para que ésta se implantase. Se instaló el descontento, y así caímos en la desesperación. Y comenzamos a ver cómo la burguesía política poco a poco abría las puertas de la República al todavía incipiente fascismo español y no estábamos dispuestos a dejarnos atrapar sin luchar. Pues, observando el cuadro de la política internacional no cabía otra salida. El fascismo en Italia, el hitlerismo alemán, la dictadura portuguesa eran el mejor reflejo de lo que le esperaba a España. El capitalismo internacional ya nos había tomado la medida y esperaba la hora oportuna. De esta forma llegamos a octubre de mil novecientos treinta y cuatro.”

“Cinco de octubre de 1934, llegaba la hora de la verdad, la hora en punto y la hora de las barricadas. El proletariado astur comienza a movilizar a sus milicias. En este movimiento fui un soldado más de aquel octubre rojo (…) Fui parte del comité de guerra y de armamento de las milicias obreras que con tanto ánimo luchaban por la revolución proletaria. Fui uno de los más firmes defensores de la alianza obrera que habían firmado meses antes para Asturias los dos sindicatos mayoritarios: CNT, al que yo pertenecía, y que representaba al anarquismo español; y, UGT, de tendencias socialistas. Así nos convertimos en UHP, Unión de Hermanos Proletarios.” La Unión de Hermanos Proletarios, cuya alianza original había sido firmada en la trastienda del bar Manfredo de Gijón, sería una alianza que tendría trascendencia no solo para esta revolución asturiana sino en acontecimientos posteriores.

Recoge también el trabajo algunos documentos musicales de la época que ayudan a la contextualización. Melodías de la época acompañadas de letras “Los mineros en Asturias, sin tener miedo a la muerte, se lanzaron a la lucha, armados hasta los dientes” para llevarnos a un momento de la historia en que la frustración y el descontento a escala nacional iba fraguando las bases de un proyecto revolucionario, cuyo pistoletazo de salida daba curiosamente un miembro del gobierno republicano en forma de peculiar consigna: “Mamá ya está operada, está bien”.

Entre anécdotas que nos pueden hacer asomar la sonrisa en los labios y la sorpresa de ciertas informaciones, el documental reivindica la importancia de un momento que marcaría muchos acontecimientos posteriores. Del arsenal escondido bajo el quiosco de la música y de las taquillas de las empresas donde los trabajadores iban guardando armas nos cuenta el autor tras una ardua investigación en la que no ha faltado ir contrastando datos enmarañados por la selva que construyen bien las prensas burguesas en su tarea de invalidar a las prensas obreras. Este documental también está lleno de valoraciones y reflexiones meditadas que pretenden poner en su justo lugar el alcance y la trascendencia de esos quince días durante los que se abolió el uso del dinero y la propiedad privada; se organizó la sanidad y el transporte; se establecieron comités revolucionarios; y, se organizó el abastecimiento tanto del frente como de la población.

Esta creación nos lleva al norte, a las gentes del año treinta y cuatro del siglo pasado, con nombres y apellidos. Sin embargo, muchos de los malestares de aquella época siguen vigentes; incluso buena parte de ellos han ido creciendo sin medida. Muchas de las ideas continúan siendo vigentes. Muchos de los conflictos continúan sin resolver. Muchas de las reivindicaciones aún no han sido satisfechas. Muchas personas siguen con “los labios apretados”, así que ¿por qué no hablar de revolución tal y como hablamos de la lluvia? Que no es cierto lo que les dijeron en tono amenazante los portavoces de las fuerzas que intentaron aplastar esta revolución: aquellos soñadores no estaban, ni están, ni estarán solos. “Allí se hablaba de la revolución, de la posibilidad de la revolución como ahora podemos decir nosotros que va a llover, y ya ves, llovió y aquello fue pan comido (…)”.

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