VALORACIÓN DE LA JORNADA DE HUELGA DEL 17 DE MARZO

La CNT realiza la presente valoración de la jornada de huelga del 17 de marzo celebrada en la CAE y Navarra en un contexto de creciente conflictividad laboral y de deterioro sostenido de las condiciones de vida de la clase trabajadora. El 17M debe entenderse como una expresión más de un ciclo de tensiones sociales que evidencia, por un lado, la persistencia de la explotación laboral y, por otro, las limitaciones de los marcos sindicales dominantes cuando el conflicto no se construye de manera directa desde los centros de trabajo.

En este proceso, la CNT quiere destacar de forma clara la unidad de acción mantenida con sectores críticos, con los que se ha coincidido puntualmente en objetivos concretos de movilización. Consideramos que esta coordinación ha sido positiva en términos prácticos, en la medida en que ha permitido sumar fuerzas en determinados espacios de lucha sin renunciar a la autonomía organizativa ni a la independencia sindical. Esta experiencia demuestra que la colaboración puede ser útil cuando se basa en objetivos concretos y no en subordinaciones estratégicas, y siempre que no sustituya la centralidad de la clase trabajadora en la toma de decisiones.

Frente a ello, la CNT considera necesario realizar una crítica firme a la forma en que ELA y LAB han articulado la convocatoria de la huelga. En demasiadas ocasiones, las decisiones han sido tomadas desde estructuras superiores, sin un proceso real de consulta ni construcción colectiva en los centros de trabajo. La huelga, en lugar de ser el resultado de un proceso de organización desde la base, se ha configurado como una decisión ya diseñada, donde la participación de los y las trabajadoras queda relegada a la adhesión posterior. Esta forma de proceder debilita el carácter transformador del conflicto y lo encuadra dentro de dinámicas institucionalizadas que responden tanto a estrategias sindicales como a marcos político-identitarios ajenos a la deliberación directa de la clase trabajadora.

Frente a la actitud de determinados agentes sindicales y sociales que han optado por un seguidismo acrítico de la mayoría sindical vasca, apostamos por confluir en las movilizaciones junto a otros sectores sindicales críticos para impulsar una alternativa real y poner en pie un movimiento obrero independiente y combativo. Defendemos sin ambigüedades los intereses de clase .

Frente a este escenario, la CNT en Vitoria-Gasteiz subraya la importancia de haber mantenido una posición independiente durante todo el proceso, interviniendo con voz propia, criterios propios y propuestas concretas. Lejos de actuar como actor subordinado dentro de dinámicas ajenas, hemos defendido un sindicalismo basado en la autoorganización, la acción directa y la centralidad de los centros de trabajo como espacio real de decisión. Consideramos que esta práctica no solo preserva la coherencia de la organización, sino que abre vías reales de futuro para un sindicalismo combativo en el territorio.

La experiencia del 17M pone de manifiesto una contradicción central: la posibilidad de coordinación entre distintos espacios cuando existe un objetivo común, frente al riesgo de que el conflicto sea diseñado, canalizado y cerrado desde estructuras alejadas de la base trabajadora. En este equilibrio se juega buena parte de la capacidad real de transformación del sindicalismo en Álava y en el entorno de Vitoria-Gasteiz.

Finalmente, la CNT reafirma su compromiso con la reconstrucción del sindicalismo de base, reforzando la organización en los centros de trabajo y recuperando la huelga como herramienta de presión real, nacida desde abajo y sostenida por la participación directa de quienes producen la riqueza. Solo desde esa perspectiva será posible superar tanto la institucionalización del conflicto como su apropiación por estructuras ajenas a la decisión colectiva de la clase trabajadora.

En Vitoria-Gasteiz a 20 de marzo de 2026