La Historia. 1933. EL AÑO DE LAS BOMBAS

En realidad, el calificado no sabemos por quién como “año de las bombas” comenzó en octubre de 19321 y alcanzó su clímax en enero de 1933. Denominación exagerada e injustificada en lo que a Vitoria concierne, ciertamente porque lo que más caracterizó el año fueron las huelgas en Ajuria y Sierras Alaveses, la actividad de los desempleados y despedidos y las detenciones de confederales en mayo y julio a cuenta de huelgas más o menos generales y revolucionarias.

Producido un robo de dinamita y otros explosivos (125 kilos, detonadores, mecha) en Maeztu el nuevo gobernador, Fernando Solazábal, ordena a los cuerpos policiales investiguen con sumo cuidado hasta localizar a los autores. Como era de esperar se dirigieron a los militantes anarquistas del lugar y durante dos días permanecieron como presos gubernativos Daniel García de Albéniz, Emilio Ibisate y Valeriano Zarantón2. Maeztu con Labastida, Elciego y Vitoria serán a lo largo de la República, sólidos focos anarquistas.

Labastida en los años 30

Labastida (Álava) en los años 30

En la misma dirección en diciembre la prensa daba cuenta de la detención de Domingo Martínez de Antoñana3 tras el hallazgo de armas y dinamitas en un campo de Arana, cercano a Vitoria. Contaron 52 pistolas, 50 kilos de dinamita y cargadores.

En la capital a comienzos de noviembre la buena sociedad, la gente de orden4 contemplaba con disgusto los enfrentamientos entre obreros de las obras de la Caja de Ahorros y los guardias de seguridad que repartieron golpes sin miramientos. Según La Vanguardia “El hecho produjo alarma, apresurándose a cerrar algunos comercios sin registrarse más desórdenes”.

El mismo periódico el 5 de noviembre relataba que cuatro jóvenes obreros habían penetrado en una tienda de comestibles sita en la Correría, que se habían apoderado de diversos artículos alimenticios y que uno de los cuatro salió sin prisa y serenamente y fue detenido al punto. En la comisaría alegó que lo habían hecho porque tienen derecho a comer. También La Vanguardia el día 20 de ese mes aludía a la comisión de “un hecho escandaloso” en la calle Francia. Un grupo de treinta o cuarenta individuos, mayoritariamente jóvenes, asaltaron tumultuariamente la tienda de ultramarinos de Baltasar Ortiz Urbina, llevándose buena cantidad de salchichones, chorizos y otros artículos y huyendo hacia el campo de Judizmendi, perseguidos por algunos guardias de seguridad. Un guardia municipal reconoció a seis de los fugitivos. Las autoridades recibieron confidencias de que hoy serían asaltados varios comercios de ultramarinos, resultando cierto pues las fuerzas de seguridad, municipales y de policía han tenido necesidad de disolver diversos grupos en sitios céntricos, evidentemente preparados para dicho fin. El gobernador ha dispuesto que se redoble la vigilancia. La acción directa estaba pasando de los lugares de trabajo a la calle.

Las autoridades se mostraban intranquilas, temían un rebrote de la tensión en la ciudad, tanto que el día 255 el gobernador dispuso “Que se ejerciera vigilancia especial extraordinaria en las calles y centros oficiales, prestándola guardias de seguridad armados de tercerolas, en la casa de Correos y Telégrafos, y la guardia civil en las afueras de la población, ocupando todas las entradas de la ciudad”, parece que el motivo, no confesado, era la celebración en la Audiencia del juicio oral por los sucesos desarrollados el 14 de abril (muerte del guardia municipal Perea). Hubo algún pequeño altercado, la causa fue sobreseída por falta de pruebas y el fiscal de seguido incriminó a cinco personas por insulto y resistencia a los agentes de la autoridad.

A comienzos de diciembre6 el Sindicato Único tomó una decisión controvertida: suspendió una asamblea de los pintores afectos al Sindicato Único por no haber respetado los acuerdos tomados a nivel global por los trabajadores parados. La Comisión de Obreros Pintores Parados, agradeció el gesto y señaló que algunos de los afiliados eran “falsos”. Queda por saber si la tal comisión estaba o no dominada por el Sindicato Único (probablemente sí a tenor de lo que exponemos a continuación). Quizás nos encontramos ante un asunto de estrategia sindical pero también de un profundo convencimiento por parte del Sindicato tanto de lo justo de las reivindicaciones de los afectados como de la necesidad de contar con ellos para sus fines revolucionarios (durante los años republicanos no se confirmó que la calidad de “parado” implicara la de “revolucionario”, tal vez convenga recordar la frase de Luis Bulffi «La miseria no engendra rebeldes») y siempre recordable que CNT valoraba mucho las asambleas generales de trabajadores, por encima incluso de las exclusivamente confederales. En julio de 1933 en la sede del Sindicato Único se realizó una asamblea de parados para confeccionar la lista de los mismos7. Confeccionada la lista, se le comunicó al contratista Avelino Landa (al que se había adjudicado la construcción de un grupo escolar) que se abstuviera de contratar obreros sin antes consultar la lista. El requerimiento no fue escuchado y al empezar las obras un nutrido grupo de parados (entre sesenta o setenta) trataron de impedir la labor y el gobernador envió un camión con guardias de asalto (el palo) y al poco tiempo recibió a una comisión de parados de CNT (la zanahoria) con la cual no debió de mostrarse muy receptivo (menos zanahoria) ya que los comisionados sacaron la conclusión de que no se les proporcionaba trabajo, ante lo cual, según La Vanguardia, daban libertad “para que cada uno defienda como pueda su derecho a la vida”. Lo cierto es que los parados adscritos a UGT lo tenían más fácil y contaban con la tierna mirada de las autoridades republicanas.

Recorte Solidaridad Obrera 20-12-1932

Recorte de Solidaridad Obrera, 20 de diciembre de 1932

A mediados de diciembre el Sindicato Único tuvo que hacer frente a las maniobras comunistas8 que valiéndose de un afiliado al grupo, miembro del Comité Local de CNT, había acordado un acto público de controversia entre comunistas y CNT. Solidaridad Obrera explicó lo sucedido y valoró la decisión final tomada como “Un ejemplo a imitar”. Escribían: Los obreros de la CNT rechazan controversia con los comunistas estatales…inicialmente se aceptó por el Comité Local y cuando se iban a concretar día y lugar, la Asamblea ha desautorizado al Comité con el argumento de “no entablar polémicas con grupos que representan a una insignificante y despreciable minoría de arribistas”…que con estos actos “justifican ante la central Sindical Roja una actividad y un gasto que no realizan”. En un segundo artículo publicado una semana más tarde y firmada por la Comisión se declaraba que el acuerdo de participar en la controversia venía de “un miembro del Comité Local, solo de uno, que ha sido desautorizado por la Asamblea de la CNT, que la CNT está dispuesta a controversias con el PCE y con todos los demás organismos políticos existentes en la ciudad, que estos actos deberán ser públicos y para expresar ideas y tácticas en pro de la revolución proletaria, que para ello crean esta comisión encargada de organizar y desarrollar los actos a la que puede encontrase en la sede de la CNT, Pintorería 19.” Así sucedió, en marzo se aceptó un acto público de controversia con los comunistas, que fue prohibido por el gobernador alegando posibles alteraciones del orden público9.

La prensa inició el año de 1933 desayunándose con más dinamita y explosivos. Tanto Pensamiento Alavés (5-1-1933) como La Vanguardia (6-1-1933), éste más extensamente, se ocupaban del hallazgo de explosivos (3 bombas y metralla), que relacionaban con el anterior hallazgo de diciembre en el campo de Arana10.

Por otro lado la CNT en su globalidad volcada a huelgas generales e insurreccionales, desencadena una en enero. Pese a que su eco en Vitoria fue escaso, el poncio de turno Rufino García Larrache11 amén de tomar precauciones se mostró locuaz y amenazador: ha llegado el momento de acabar con los perturbadores, si algo sucede será cortado de raíz inmediatamente…12. La cosa subió varios enteros a mediados de mes13. Lo que comenzó siendo un rumor (intervención por la policía de dos cajas con bombas procedentes de Cataluña) se fue concretando: habían sido encontradas dos cajas vacías bajo el puente de Argandoña por un guarda de campo, las expresadas cajas habían sido facturadas en Igualada14 para entregar en la estación de Andollu, habían sido retiradas sin talón por dos obreros desconocidos que firmaron, un recibo circunstancial y que al haber sido halladas abiertas en el citado lugar hacía suponer, con fundamento, que contenían explosivos. Las investigaciones policiales de lo que ya se denominaba “complot terrorista” culminaron con la detención en Pobes del médico del lugar Ángel Ruiz de Pinedo, “de marcada significación extremista”15 al que se ocuparon “una pistola, recientemente engrasada, de nueve tiros, cuatro cargadores completos” y “documentos importantísimos”. A las pocas horas sobrevino el hallazgo de 63 bombas, 59 cartuchos, una caja de cápsulas, 5 cargadores, 3 botes llenos de pólvora, pistones, varios petardos e importantes documentos…en el domicilio sito en la calle Correría de otro conocido militante, Mariano Gutiérrez16, que fue detenido y encarcelado. Al campo de lo anecdótico, oportunista y propagandista, pertenece la propuesta del jefe de policía Castro de fundir las bombas y destinar el importe del material a satisfacer los jornales de los obreros, bien recibida por el alcalde y el gobernador (efectivamente fueron fundidas en la fundición de Carlos Fábregas). La policía asegura que hay más bombas escondidas en algunas casas17.

La represión contra los libertarios no cesó en los meses siguientes si atendemos a las noticias de la prensa y a los datos que se desprenden del libro de detenidos de la cárcel. En febrero se prende a Emilio Ibisate y Gerardo García, queriéndoles atribuir un atraco18, se denuncia en Alegría a cinco jóvenes venidos de Murguía por recorrer las calles dando vivas al comunismo libertario y se arresta en Vitoria a Dionisio López, acusándolo de excitación a la rebelión por proferir vivas al comunismo libertario en presencia de diez soldados19. En marzo se juzga a los procesados por el asunto de los explosivos de Arana detenidos en diciembre que condena a Domingo Martínez de Antoñana a dieciocho meses y absuelve a su hermano, veredicto que el periódico de la derecha tradicionalista Pensamiento Alavés divulga a toda plana con este ecuánime encabezamiento “Es absuelto uno de los procesados por el hallazgo de explosivos en el Campo de Arana”, mientras La Vanguardia prefiere destacar las circunstancias “los elementos sindicalistas que llenaban la sala, al escuchar la culpabilidad para Domingo, prorrumpieron en rumores de protesta, que logró acallar el presidente. A la salida del procesado, los guardias de asalto se vieron obligados a arremeter contra la multitud”.20 Se mantiene en prisión del uno de marzo al siete de abril a media docena de jóvenes anarquistas acusándoles de robo21, la cuestión venía de los asaltos a tiendas de alimentos en noviembre.

Guardias de Asalto y Guardia Civil en Casas Viejas en 1933

Los ejecutores, Guardias de Asalto y Guardia Civil en Casas Viejas, 1933

En abril se quejan los presos. Dice La Vanguardia22: La policía ha recogido unas hojas clandestinas que se hallaban esparcidas por la calle de Santa María. Estaban escritas en una multicopista e iban firmadas por la Federación Local de Grupos Anarquistas. Se censura en ellas el régimen, alimenticio que tienen en las cárceles los presos por delitos y faltas sociales, por lo que se han visto obligados a declarar la huelga del hambre. Terminan con insultos al régimen. Dos días antes Solidaridad Obrera23, 18-4-1933, artículo titulado “Los presos de la cárcel de Vitoria declaran la huelga de hambre” dice que son 18, que presentan unas peticiones de índole moral y el director castiga a los dos primeros firmantes con el ingreso en celdas de castigo lo cual junto con la crueldad de un funcionario, desencadena la solidaridad, materializada en la huelga de hambre. El día 21 del mismo mes Pensamiento Alavés descarta los rumores de huelga general del Sindicato Único en solidaridad con los presos en huelga de hambre porque han cejado en ella al obtener sus reivindicaciones en el régimen interno. A fines del mentado mes se detiene a dos jóvenes afilados al Sindicato Único24 por repartir hojas clandestinas entre los soldados y a dos más por motivos no precisados25 pero seguramente en relación con los incidentes del 22 de abril en el transcursos de un mitin socialista en el que hubo varios heridos26 y se escucharon gritos a favor de los campesinos asesinados en Casas Viejas. El incidente dio lugar a una polémica en las páginas de La Libertad entre el socialista José Marcos y el confederal Daniel Orille, valiosa para conocer las relaciones entre socialistas y confederales27. Orille respondiendo a las insidias (connivencias con los tradicionalistas) de Marcos justifica la actitud de los confederales respecto al Psoe (abusan del poder, clausuran sedes, encarcelan, detienen gubernativamente, persiguen la prensa, aprueban leyes represivas), combate la política reaccionaria y represiva de los socialistas, manifiesta la desigualdad en el trato a los presos, reitera que el bienestar obrero pasa por sacudirse de sus espaldas a los apóstoles políticos y asumir el comunismo libertario y el sindicalismo y recuerda que los mítines de CNT no puede interrumpirlos nadie porque se permite que los opositores intervengan y demuestren sus errores.

Respecto a lo que suele llamarse “vida orgánica” del sindicato contamos con una noticia publicada en Sindicalismo28 ese mes de mayo que de ser cierta deja en entredicho el supuesto predomino faísta, en desdoro del sindicalismo, en Vitoria. Escriben que al Congreso (Pleno) Regional de la Norte de 29-30 de abril de 1933 no asisten ni Álava ni Tolosa, según San Sebastián debido a las discrepancias que existen en CNT. Podría tratarse de una información interesada, incluso falsa, en el marco de la lucha entre faístas y treintistas, pero a falta de mayores concreciones, también puede tener un fondo de verdad si echando la vista atrás recordamos que a fines de 1931 La Regional Norte se dirigió a los redactores de El Luchador (portavoz de la familia Urales y del anarquismo más radical y entregado a una feroz contienda contra los sindicalistas de CNT) comunicándoles que “Nuestra Comarcal de Guipúzcoa-Álava, en reciente comunicación, nos dice que vuestra campaña contra determinadas actitudes del Comité Nacional de la organización confederal, la considera un tanto fuera de tono y que sería de desear, para bien de la organización, expusierais las quejas que pudierais tener a este respecto en las Asambleas de vuestros sindicatos antes de dar las cosas a la publicidad, donde tanto daño causan a unos y a otros”29. Pero las posibles dudas desaparecen con la publicación de largo artículo publicado en el diario CNT de diez de junio de ese mismo año de 1933 firmado por el Comité Comarcal de la CNT de Álava en el que se condena sin paliativos el treintismo30.

Recorte La Libertad 18-8-1933

Recorte La Libertad, 18 de agosto de 1933

La huelga general revolucionaria de 48 horas convocada por la CNT en todo el país a partir del 9 de mayo en esta ocasión sí fue seguida en Vitoria31 con las ya esperables precauciones y actuaciones de las autoridades: clausura del Sindicato Único, comité de huelga aprehendido, más de centenar y medio de detenciones, policías de todo tipo en gran número en la calle (guardias de asalto y seguridad, más de 200 guardias civiles), oposición decidida por parte de STV, Católicos y UGT, pese a lo cual su incidencia a nivel laboral fue notable (paro mayoritario en Ajuria, Sierras Alavesas, Laza, Aranzábal, Eguino y otras muchas empresas, sabotajes en el ferrocarril). Entre los detenidos y encarcelados (en esta ocasión, también una docena de mujeres) estos nombres: Daniel García Albéniz, Gregorio Nanclares y Sebastián Lacha (los tres acusados de disparos), Domingo Álvarez, Luis Angulo, Ángel García, Francisco Hermua, Isidro Quintanilla, Santiago Sarralde, Regino Sorozábal, Félix Pérez, Esteban, Mariano y Pedro Uriarte, Ángel Virumbrales, Pío Casado, Francisco Apellániz, Valentín Ruiz, Andrés Sarrate, Leonor Fernández, Carmen Alegría, María Cruz Gamones, Luisa Luzuriaga, Balbina Mesanza, Juana Mesanza, Pilar Moros, Petra Ochoa, Dolores Ruiz, Blanca Uriarte y Juliana Uriarte.

A lo largo de junio la tensión entre la CNT y las autoridades republicanas se redujo y a fines de mes se levantó el cierre de la sede del sindicato32. La CNT volvía a la legalidad republicana. A mediados de julio estaba señalado el juicio oral contra Isaac Puente, por tenencia ilícita de armas, que quedó en nada: se suspendió al no aparecer las supuestas armas33.

Inopinadamente a fines de julio (días 22 a 25) se desencadena otra incursión policial contra los anarcosindicalistas, ordenada desde la Dirección General de Seguridad, a cuenta de un supuesto complot, redada “sin ton ni son” con más de sesenta detenidos y nueva clausura del sindicato34. En agosto Daniel Orille en La Libertad35 protestó contra las detenciones y contra el mantenimiento de la clausura, negó la existencia del complot (todos los compañeros habían sido liberados sin prestar declaración ante el juez, prueba de que no hubo complot) y terminaba “me atrevo a decir a quien corresponda, que no es el camino más adecuado mantener el malestar en un sector del pueblo, y menos tan poderoso como la C. N. T., porque este malestar puede traducirse en una perturbación de la vida ciudadana -conste que no es amenaza- ya que no podemos contener los impulsos del que se sabe poseído de la más grande razón, y ve atropellada esta razón. Tengamos paz, pero pongamos todos de nuestra parte lo que de nuestra parte esté”.

Faceta importante del año, al margen de petardos, bombas, dinamitas, represión sobre los confederales, complots y huelgas generales, cabe considerar la referida a los conflictos estrictamente laborales, derivados tanto de la crisis de trabajo como de las reivindicaciones obreras. El año empezó con despidos: doscientos obreros de Eguinoa (ramo de la construcción) y el anuncio de cierre de la empresa saquera La Carmela (“porque no le salen las cuentas”)36 pero fue en la segunda mitad del año cuando la conflictividad laboral adquirió relevancia y los cuatro sindicatos existentes (CNT, UGT, STV y Católicos) contrastaron sus fuerzas, unas veces aparentemente unidos, otras en abierta conflagración. Ajuria, Sierras Alavesas y Aranzábal, tres empresas relevantes del ramo metalúrgico se vieron afectadas.

La huelga en la empresa Ajuria37, comúnmente conocida como la Metalúrgica, la de más envergadura de la provincia, se extendió a lo largo de las dos primeras semanas. Se inició por el despido de dos pintores que habían solicitado mejoras en la ropa de trabajo, tomó vuelo (más de cuatrocientos huelguistas), no se llegaron a reunir los representantes de patronal y trabajadores (jurado mixto) por ausencia de los obreros ante lo cual quiso terciar el gobernador. El conflicto tomó un aire un tanto peculiar: huelga de brazos caídos: se entraba en la fábrica pero no se trabajaba y además se negaban a abandonar las naves. Las abandonaron solo cuando el gobernador envió fuerzas de asalto. Lo que nació como un problema de índole menor y reducido a los pintores se convirtió en toda una tabla reivindicativa de amplitud general: implantación del salario familiar (aumento de una peseta a los obreros casados y cincuenta céntimos por cada hijo), revisión de categorías, participación en los beneficios, socorro de los enfermos, mejoramiento de duchas y lavabos y duchas, rechazo de horas extraordinarias y en caso de crisis de trabajo reducción de la jornada a tres días antes que despedir personal. La intervención del Gobernador ordenando la readmisión de los dos despedidos y el pago de los días no trabajados a los huelguistas, llegaba tarde: los obreros no quisieron cobrar. El Gobernador y la dirección de la fábrica propusieron se buscara un árbitro en lugar del jurado mixto, pero la comisión de huelga rechazó tanto los jurados mixtos como el arbitraje del gobernador y consideraba rotas las relaciones con la dirección. Se enconaba el conflicto: el director gerente Serafín Ajuria participaba el cierre de la fábrica a partir del día ocho hasta que se solucionara el conflicto. Una y otra parte se cruzaban escritos en la prensa local. Se reunían STV, Católicos y UGT, acusaban a CNT de emplear la acción directa y el día trece se dio por terminado el conflicto: el asunto se sometería a los jurados mixtos, se readmitía a los dos despedidos y se abonaba a todos cuatro días de jornal. No se volvió a hablar de la tabla reivindicativa. Quedó claro que por encima de todo se trataba de aislar al Sindicato Único. En ello coincidían patronal, gobernador y los tres sindicatos. La sensación que se saca es que el Sindicato Único había perdido fuerza porque parte de los trabajadores había caído en el conformismo y no se prestaba a la lucha.

El segundo conflicto relevante surgió a fines de septiembre en la segunda empresa más importante de la ciudad, Sierras Alavesas, propiedad de Manuel Peciña.38 El conflicto tenía otras motivaciones, derivadas de la crisis económica. Se trataba de reducir la jornada semanal de trabajo. Los contactos entre trabajadores y patronal no fructicaban, intervino el delegado de trabajo, pero su propuesta (dar trabajo tres días y medio a los que trabajaban en la fundición y cinco a los demás obreros) fue rechazada por la asamblea de trabajadores y ni corto ni perezoso el señor Peciña cerró la fábrica y despidió a todos los trabajadores (unos doscientos). A fines de diciembre, cumplidos tres meses de paro, el conflicto seguía vivo39, la comisión obrera mantenía estas reivindicaciones: cinco días de trabajo en tornos y ajustaje, cuatro días en el resto, abono de los jornales perdidos desde el 26 de septiembre.

Fábrica Ajuria de Vitoria hacia 1930

Fábrica Ajuria de Vitoria hacia 1930

Dos artículos aparecidos a principios de noviembre en Solidaridad Obrera, firmados por el corresponsal en Vitoria (con casi plena seguridad Daniel Orille) nos sirven para conocer la visión que tenía la organización confederal vitoriana de lo que estaba sucediendo en Ajuria y Sierras Alavesas40. En el primero titulado “A toda la organización y especialmente a las regionales de Aragón y Andalucía”, aludía al conflicto de Sierras alavesas aún no resuelto, y al que se avecinaba en Ajuria (“nos provoca”). Afirma que la lucha en Vitoria es especialmente dura y difícil porque además de la patronal tenemos enfrente a los socialistas, STV (“nuevo Sindicato Libre”) y los Sindicatos Católicos, todos en defensa del patrón. Dice que Ajuria quiere imponer un ominoso contrato de trabajo y un denigrante trabajo a primas y la disyuntiva es: o aceptamos triplicar la producción o será reducida la jornada a tres días y despedidos los que la empresa tenga a bien. Por denunciar todo ello han sido despedidos los compañeros Valentín García, Nicasio de Marcos y Abundio Pérez, despidos con los que se quería forzar una huelga de tres meses (que le viene bien a la empresa) y de paso seleccionar al personal y aplicar sus planes. El periódico nacionalista Euskadi anunció falsamente, siguiendo las directrices de la empresa y de STV, que se había iniciado la huelga. La maniobra se vio clara y no se aceptó la lucha en esa dirección. Termina el escrito pidiendo ayuda a las citadas regionales: atentas para cuando se les pida que las máquinas de Ajuria no trabajen en el campo. En un segundo artículo titulado “El Sindicato Metalúrgico declara el boicot a la casa Ajuria” pide a los trabajadores de España y Portugal que apliquen “el más rigurosos boicot a las máquinas agrícolas de la referida casa…” y comenta que tras la expulsión de los tres compañeros el Sindicato Metalúrgico asumió el conflicto, comunicó a la empresa que no aceptaba los despidos y la empresa respondió desentendiéndose del litigio. El comité por acuerdo de las asambleas, le ha hecho saber que el litigio no ha terminado, sino que comienza ahora y le presenta estas bases: 1-Readmisión de los despedidos y pago de jornales, 2-Reconocimiento del Sindicato, 3-Expulsión del jefe Iturrioz, como máximo responsable del conflicto. Finalmente pide que se impida a las máquinas de Sierras Alavesas y Ajuria trabajar la tierra.

Un tercer conflicto se planteó a fines de noviembre en la empresa Aranzábal41 ligado al conflicto de Sierras Alavesas. Un obrero, digno en alto grado, se negó a fundir una pieza alegando que era de Sierras Alavesas, empresa en pleno y largo conflicto. Su negativa acarreó su despido. Encontró el apoyo solidario de sus compañeros y se inició una huelga con tres peticiones: anulación de la elaboración de esa pieza, readmisión del despedido y abono de los jornales perdidos. A mediados de diciembre se dio el conflicto por solucionado en términos que desconocemos.

(continuará)

Miguel Íñiguez y Juan Gómez Perín


1 La Vanguardia, 12-10-1932.

2 Nacido en Vitoria en 1912. Confederal como sus hermanos, decorador de oficio. Detenido en Vitoria en diciembre de 1930 en el transcurso de la huelga general de apoyo a la sublevación de Jaca. Fusilado en Tolosa (Guipúzcoa), 12-8-1936. Véase Enciclopedia del anarquismo ibérico (Vitoria, AIP, 2018). De su liberación informaba Isaac Puente en Solidaridad Obrera, 4-11-1932.

3 ABC, 11-12-1932.

4 La Vanguardia, 4-11-1932.

5 La Vanguardia, 26-11-1932.

6 La Libertad, 5-12-1932 y 6-12-1932.

7 La Libertad, 15-7-1933.- La Vanguardia, 15-7-1933, 16-7-1933, 19-7-1933, 2-8-1933.- Pensamiento Alavés, 21-7-1933.

8 ABC, 17-12-1932.- Solidaridad Obrera, 20-12-1932 y 28-12-1932.

9 ABC, 23-3-1933.

10 La Vanguardia escribía, 6-1-1933: El nuevo hallazgo de bombas verificado esta mañana, está siendo objeto de generales comentarios y aventuradas suposiciones. En un solar próximo al Campo de la Arana, donde hace días fueron desenterradas pistolas y explosivos, solar destinado a almacenar madera, el dueño de ésta realizó una operación para separar unos tablones, que le fueron encargados por un fabricante de muebles, y se dio cuenta de que ocultos entre la madera había bombas. Avisó a la guardia municipal y a la policía, que se incautaron de tres de aquellas, provistas de mecha, de tamaño 15, 16 y 17 centímetros, cilíndricas, con 10 centímetros de diámetro y un saco de tornillos y otra bomba dentro, todo ello envuelto en un ejemplar de La Tierra. Se dio cuenta al juzgado, que dispuso fuesen enviadas al Parque de Artillería. Se supone con fundamento que existen más bombas en otros lugares de las afueras. Por tal supuesto, la policía practica registros.

11 Nacido en Pamplona, 11-11-1889 y fallecido en Bayona, 17-11-1956.

12 Pensamiento Alavés, 10-1-1933.- Solidaridad Obrera, 12-1-1933.- ABC, 13-1-1933.

13 Pensamiento Alavés, 16-1-1933, 20-1-1933, 21-1-1933.- La Vanguardia, 17-1-1933, 20-1-1933, 21-1-1933, 22-1-1933.- ABC, 20-1-1933, 22-1-1933.

14 La cuestión de «las bombas de Igualada» se convirtió en asunto de interés nacional y a la hora de las concreciones apareció un Antonio Guillén, nacido en Barcelona, 1898, esforzado en las cuestiones sociales desde 1917, preso en La Mola en 1920, dueño de una fundición en Igualada desde 1931, en la que se fabricaban bombas clandestinamente. Véase Enciclopedia del anarquismo ibérico (Vitoria, AIP, 2018).

15 Vitoria (Álava), 1-3-1909 / Vitoria, 7-5-1975. Estudió el bachillerato en el instituto de su ciudad natal y medicina en Oviedo (1923-1924), Barcelona (1924-1929), donde se subió al carro libertario, y Santiago (1929-1932, primer presidente del Sindicato de Sanidad en 1931). Ejerció la medicina en la localidad alavesa de Pobes desde donde se desplazaba a Maeztu (amigo de Isaac Puente) y Vitoria en bicicleta. Detenido en diferentes ocasiones y de modo relevante en enero de 1933 y el 23 de julio de 1933 en redada contra los confederales. Sublevado el fascio en 1936, fue encarcelado en Vitoria (28 de julio) y Miranda de Ebro, juzgado y condenado (29 de febrero de 1940) a tan solo cuatro años porque contó con avalistas influyentes, y se le concedió la libertad atenuada el 9 de febrero de 1940. Encarcelado el 23 de agosto de 1945, en redada policial que alcanzó a una veintena de resistentes, acusado de asociación ilícita y propaganda ilegal, se le liberó el 24 de noviembre y al poco tomó el camino de Francia. Asentado en Venezuela desde el dos de septiembre de 1948 (Caracas, San Carlos y Mérida), obtuvo la nacionalidad venezolana en 1953 y trabajó en su profesión entregado sobre todo a la prevención de la tuberculosis. Retornó a Vitoria en 1973. Véase Enciclopedia del anarquismo ibérico (Vitoria, AIP, 2018).

16 Juzgado a fines de mayo fue condenado a tres años y ocho meses por tenencia de armas y explosivos, según Pensamiento Alavés, 27-5-1933. Asesinado (paseado) en Nanclares (Álava), 9-8-1936, tras ser sacado de la cárcel en la que había ingresado el 29 de julio.

17 AHP de Álava. Libro registro de presos y procesados de la cárcel, 27-28 de enero de 1933. Presos, acusados de tenencia de explosivos: Eugenio Martínez, Teodoro Martínez, Enrique Megino, Constantino Pérez y Bernardo Uranga. Desconocemos si relacionados con CNT o grupos anarquistas.

18 La noticia en Pensamiento Alavés, 7-2-1933, limitada solo a Ibisate. El comentario en Solidaridad Obrera, 16-2-1933, artículo «Cómo se nos persigue a los sindicalistas» firmado por Emilio Ibisate y Gerardo García, desde la cárcel de Vitoria. Escriben que se les persigue por ser de la CNT, se les imputan toda clase de delitos, especialmente atracos, se les procesa y los atracados nos reconocen en la oscuridad e incluso no habiendo estado en el lugar del suceso. El dos de febrero ha vuelto a suceder: arrestados, procesados y encarcelados por un atraco de mil pesetas en un pueblo próximo a Vitoria, pese a saberse que estábamos en otro lugar.

19 Pensamiento Alavés, 20-2-1933.

20 Pensamiento Alavés, 29-3-1933.- ABC, 30-3-1933.- La Vanguardia 29-3-1933, 30-3-1933.

21 Sus nombres según el Libro Registro de detenidos y procesados de la cárcel de Vitoria: Manuel Espinosa, Julián Fernández, Luis Herrero, Macario Illera, Salvador López, Mariano Megino y Francisco San Román.

22 La Vanguardia 20-4-1933.

23 Solidaridad Obrera, 18-4-1933, artículo firmado por Corresponsal, seguramente Orille.

24 La Libertad, 24-4-1933. Antonio Quintana Monteagudo y Sebastián Amboto Euzarrate de 17 años. El Libro Registro de detenidos y procesados de la cárcel señala su ingreso el día 23. Ambos fueron condenados meses más tarde por la justicia militar a un año de prisión por incitación a la rebelión, según se lee en Pensamiento Alavés, 2-10-1933.

25 El Libro Registro de detenidos y procesados de la cárcel señala la estancia en prisión los días 23-25 de abril de Roque Angulo y el ingreso el día 25 de Antonino Mesanza.

26 La Libertad, 24-4-1933. Los heridos: Marcelino Chiquirrín Larrea y Félix Fernández Galdos.

27 Las opiniones de Orille en La Libertad, 27-4-1933 y 7-6-1933.

28 Sindicalismo, 12-5-1933, portavoz de los seguidores de Pestaña y Peiró. En ese periódico no encontramos colaboraciones procedentes de Vitoria.

29 El Luchador, Barcelona, 8-1-1932.

30 CNT, 10-6-1933, artículo titulado «Frente a la campaña escisionista. El Comité de la Federación Comarcal de Álava a los sindicatos». Una de las pocas referencias que tenemos de esa Federación Comarcal.

31 ABC, 10-5-1933.- La Vanguardia 9-5-1933, 10-5-1933, 11-5-1933, 18-5-1933.- Pensamiento Alavés, 9-5-1933, 10-5-1933, 11-5-1933.- Tierra y Libertad, 2-6-1933.- AHP de Álava. Libro registro de detenidos y procesados, cárcel de Vitoria.

32 La Libertad, 29-6-1933.- La Vanguardia 30-6-1933.- Pensamiento Alavés, 30-6-1933. No obstante podemos citar la detención (La Libertad, 7-6-1933), acusados de intento de atraco bancario en Algorta, de Tomás Mardones y José Sarrate, y el estallido de un artefacto (bomba, según Pensamiento Alavés, 8-6-1933, petardo, en opinión de La Vanguardia, 9-6-1933) en el domicilio del médico Ramiro Gutiérrez al que se acusaba de dar el alta prematuramente a los lesionados.

33 La Vanguardia 16-7-1933.

34 Pensamiento Alavés (24-7-1933).- La Libertad, 25-7-1933.- Según el Libro Registro de detenidos y procesados de la cárcel de Vitoria entre los encarcelados: el día 22 de julio, Pedro Olazagutía, Braulio Quintana, Nicolás González y Víctor Varela; el día 23, Isaac Puente, Bernabé Villambiste y Ángel Ruiz de Pinedo; el día 25, David Alday, Albino Arpón, Constantino García, Antonio Hernández, Faustino Herrera, Sabino Landa, Antonio López de Calle, Joaquín Manzano, Félix Ruiz y Teodosio San Miguel.

35 La Libertad, 18-8-1933.

36 Pensamiento Alavés, 20-1-1933 y 23-1-1933.

37 La Vanguardia 30-6-1933, 1-7-1933, 2-7-1933, 4-7-1933, 5-7-1933, 6-7-1933, 7-7-1933, 8-7-1933.- Pensamiento Alavés, 30-6-1933, 1-7-1933, 3-7-1933, 4-7-1933, 7-7-1933, 10-7-1933.- La Libertad, 10-7-1933.

38 La Vanguardia 27-9-1933, 28-9-1933- Pensamiento Alavés, 27-9-1933, 1-12-1933, 18-12-1933.

39 La Libertad, 26-12-1933.

40 Solidaridad Obrera, 1-11-1933, 11-11-1933.

41 La Vanguardia, 30-11-1933.- Pensamiento Alavés, 1-12-1933, 18-12-1933.