extraído del cnt nº 443 https://www.cnt.es/wp-content/uploads/2026/05/CNT_443_WEB.pdf

LA HUELGA DEL 17M NO PUEDE ENTENDERSE COMO UN HECHO AISLADO, SINO COMO PARTE DE UN PROCESO MÁS AMPLIO DONDE SE CRUZAN EL DETERIORO MATERIAL DE LAS CONDICIONES DE VIDA Y TRABAJO, LA RECOMPOSICIÓN DEL SINDICALISMO Y LA DISPUTA POR EL SENTIDO MISMO DE LA LUCHA OBRERA. EN ESE TERRENO, NO TODO VALE. Y NO TODAS LAS FORMAS DE SINDICALISMO SIRVEN.
La huelga general del 17 de marzo en la CAV y Navarra ha sido una demostración clara de que la clase trabajadora mantiene capacidad de respuesta incluso en un contexto de precarización creciente, paz social impuesta y avance de discursos reaccionarios.
UN 17M QUE REVELA FUERZA, MALESTAR Y CONTRADICCIONES
Las movilizaciones en Iruñea, Gasteiz, Donostia, Bilbo y Barakaldo mostraron un malestar profundo, acumulado durante años de deterioro de las condiciones de vida.
La inflación ha vaciado los salarios, la vivienda expulsa a amplias capas de la población, la temporalidad se normaliza incluso en sectores antes estables y la desigualdad se ensancha sin freno.
Jornadas interminables, ritmos acelerados, conciliación imposible y una jubilación que se aleja cada año. Las trabajadoras vivimos peor, y lo sabemos.
Pero la jornada también dejó al descubierto algo que desde CNT Regional Norte venimos señalando con insistencia: sin organización desde abajo, sin independencia real y sin voluntad de ruptura, la fuerza obrera queda contenida, dirigida y finalmente desactivada.

EL DEBATE SOBRE EL SMI: AVANCES POSIBLES, LÍMITES EVIDENTES
La propuesta de un SMI propio de 1.500 euros para la CAV y Navarra ha abierto un debate significativo en los medios y en la sociedad. Desde CNT Regional Norte valoramos positivamente que en territorios con mayor capacidad de presión se planteen avances superiores a los del resto de territorios del estado. Es una muestra de que la lucha obrera no se desarrolla de manera homogénea y de que allí donde existe organización y músculo sindical, las condiciones pueden mejorar.
Pero lo decimos con claridad: no basta.
Sin reducción de jornada, sin control sobre el trabajo, sin capacidad de decisión en los centros, cualquier mejora salarial es parcial y reversible. El problema no es solo el salario. Es el poder.
Por ello, nuestras reivindicaciones en la huelga han sido claras y concretas: defendemos una jornada de 30 horas sin reducción salarial, una jubilación digna tras 30 años cotizados, un SMI universal que incluya a quienes hoy quedan fuera y medidas reales frente a la emergencia habitacional y la privatización de servicios esenciales.
Por tanto, insistimos en que la lucha por el salario debe ir acompañada de una estrategia más amplia que apunte a la raíz del conflicto: la apropiación privada de la riqueza generada colectivamente y la ausencia de control real de la clase trabajadora sobre su propio trabajo.
COORDINACIÓN SÍ, SUBORDINACIÓN NO
Una de las características más relevantes del 17M ha sido la coordinación entre distintos sectores sindicales y sociales.
En Iruñea, por ejemplo, CNT ha trabajado junto a CGT, Solidari, EHKS y diversos colectivos para difundir la convocatoria, organizar piquetes y construir una manifestación con un discurso propio, centrado en las problemáticas más urgentes que la crisis capitalista impone a la clase trabajadora.
Lo mismo ha ocurrido en Barakaldo, donde la intervención de CNT se ha dado en condiciones de igualdad, sin diluir posiciones, sin desaparecer, sin renunciar a un discurso propio.
Y en Vitoria-Gasteiz, donde el trabajo previo fue amplio, sostenido y claramente visible, con una participación masiva en asambleas, piquetes contundentes desde primera hora y una movilización propia que desbordó expectativas pese a situarse fuera de la convocatoria de la mayoría sindical vasca.
Estas experiencias demuestran que la coordinación es útil cuando se da entre iguales, cuando se construye desde abajo y cuando no implica renunciar a la independencia de clase.
LA LUCHA POR EL SALARIO DEBE IR ACOMPAÑADA DE UNA ESTRATEGIA MÁS AMPLIA QUE APUNTE A LA RAÍZ: LA APROPIACIÓN PRIVADA DE LA RIQUEZA Y LA AUSENCIA DE CONTROL REAL DE LA CLASE TRABAJADORA SOBRE SU PROPIO TRABAJO
CNT ha estado ahí: sumando, sí, pero sin subordinarse.
Muy diferente es lo que ocurre cuando se pretende encuadrar al conjunto del sindicalismo dentro de los marcos de la mayoría sindical vasca.
En ese esquema, CNT no cuenta. Ni se la necesita ni se la escucha.
Se nos quiere como acompañamiento, como comparsa, como refuerzo puntual y nosotras lo tenemos claro, CNT no está para eso.

LA CRÍTICA: UNA HUELGA CONSTRUIDA DESDE ARRIBA
Uno de los principales límites del 17M ha sido la forma en que se ha construido en muchos lugares: desde arriba, con escasa implicación real de los centros de trabajo.
Convocatorias decididas en estructuras superiores que después se trasladan a la base como una adhesión casi automática.
Esta forma de proceder debilita el carácter transformador del conflicto y lo encuadra dentro de dinámicas institucionalizadas que responden tanto a estrategias sindicales como a marcos político-identitarios ajenos a la deliberación directa de la clase trabajadora.
Así, la huelga pierde su sentido. Porque la huelga no es un acto. No es una fecha. No es una escenificación. La huelga es un proceso de organización, de conflicto y de acumulación de fuerzas. Y sin ese recorrido previo, su capacidad transformadora se reduce.
La huelga del 17M ha mostrado que existe un potencial de movilización, pero también que ese potencial está lejos de convertirse en una fuerza sostenida si no se construyen estructuras estables de organización en los centros de trabajo.
EL CONTEXTO POLÍTICO: AVANCE REACCIONARIO Y PAZ SOCIAL
La huelga del 17M se ha desarrollado en un contexto especialmente adverso. Las fuerzas reaccionarias avanzan, alimentadas por la frustración social y por la ausencia de respuestas reales.
La paz social se mantiene como norma, sostenida tanto desde las instituciones como desde modelos sindicales que han asumido un papel de gestión de la conflictividad.
Ese equilibrio beneficia a la patronal. Y debilita a las trabajadoras. CNT no está en esa lógica. No gestionamos la paz social. Apostamos por romperla.
Pero romperla no es una consigna. Es una práctica. Y pasa, necesariamente, por reconstruir el sindicalismo de base: presencia cotidiana en los centros de trabajo, asambleas como espacio de decisión, acción directa, independencia económica y política.
RECONSTRUIR EL SINDICALISMO DE BASE: LA TAREA CENTRAL
Desde CNT Regional Norte reafirmamos nuestro compromiso con la reconstrucción del sindicalismo de base.
Esto implica reforzar la organización en los centros de trabajo, recuperar la asamblea como espacio de decisión, impulsar la acción directa como herramienta de presión, construir estructuras sindicales que no dependan de subvenciones ni liberados y por supuesto extender los conflictos entre sectores y territorios.
El sindicalismo de base no es una consigna, sino una práctica concreta que exige presencia cotidiana, formación, solidaridad y capacidad de conflicto.
Implica entender que la fuerza de la clase trabajadora no reside en las cúpulas sindicales, sino en su capacidad de paralizar la producción y organizarse colectivamente.
LA EXTENSIÓN DEL CONFLICTO: CONDICIÓN PARA LA VICTORIA
La patronal actúa de manera coordinada y global; la clase trabajadora debe responder de la misma manera. La extensión del conflicto no es solo una necesidad táctica, sino una condición para la victoria.
Experiencias como las de Vitoria-Gasteiz, Iruñea y Barakaldo muestran que es posible construir dinámicas que conecten luchas, que acumulen fuerza y que generen referentes.
Pero eso no va a venir dado.
Requiere voluntad, organización y estrategia.

HAY QUE CONVERTIR EL MALESTAR EN ORGANIZACIÓN, LA ORGANIZACIÓN EN CONFLICTO Y EL CONFLICTO EN TRANSFORMACIÓN
La huelga general del 17 de marzo ha sido una expresión del malestar social, una muestra de la capacidad de movilización de la clase trabajadora y una oportunidad para avanzar en la construcción de un movimiento obrero combativo. Pero también ha evidenciado las limitaciones del actual escenario sindical y la necesidad de reconstruir un sindicalismo de base, independiente y arraigado en los centros de trabajo, un movimiento obrero independiente, combativo y de ruptura capaz de enfrentar a la patronal y al Estado.
Nosotras lo tenemos claro:
- – No dependemos de mayorías sindicales.
- – No necesitamos estructuras ajenas para salir a la calle.
- – No aceptamos marcos que nos subordinan.
- – No renunciamos a nuestro horizonte.
La clase trabajadora necesita un sindicalismo que no se limite a gestionar la conflictividad, sino que la impulse. Un sindicalismo que no dependa de las instituciones, sino de la fuerza colectiva. Un sindicalismo que no se conforme con mejoras parciales, sino que aspire a transformar las condiciones de vida y de trabajo de manera profunda.
La tarea es enorme, pero también evidente e ineludible: convertir el malestar en organización, la organización en conflicto y el conflicto en transformación.
Porque nadie va a hacerlo por nosotras.
Desde CNT Regional Norte valoramos positivamente la participación en las movilizaciones, la coordinación con otros sectores críticos y la capacidad de poner en el centro debates como el salario, la jornada y la jubilación, ampliar la participación y avanzar hacia dinámicas de lucha sostenidas en el tiempo. Solo así será posible aumentar la capacidad de presión y conquistar mejoras reales.
CNT estuvo en primera línea en esta jornada de huelga, impulsando organización real y demostrando que existe otra forma de hacer sindicalismo.
LA JORNADA DEJÓ AL DESCUBIERTO ALGO QUE DESDE CNT REGIONAL NORTE VENIMOS SEÑALANDO CON INSISTENCIA: SIN ORGANIZACIÓN DESDE ABAJO, SIN INDEPENDENCIA REAL Y SIN VOLUNTAD DE RUPTURA, LA FUERZA OBRERA QUEDA CONTENIDA, DIRIGIDA Y FINALMENTE DESACTIVADA.
Rakel Saiz Querendez
Secretaría General de CNT Regional Norte

